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Destino urbano – Por José Antonio García de Paredes

   

Adoramos Santa Cruz pero se ocultan rotos y esconden miserias que el Espíritu Critico muestra sin cuestionar al actual alcalde, sino a todos las anteriores desde Sanabria. La ciudad capitalina cuenta con alrededor de 210.000 habitantes (independientemente de lo que diga el padrón) repartidos en 81 barrios a cada cual más feo: los del extrarradio sin lugar a dudas, a los del centro no se les aplicó el Urban por asemejarlos al Líbano hasta la especulación; y un patrimonio compuesto por las obras de Calatrava, cuarteles e iglesias, placitas y rinconeras, el parque, las esculturas en la calle, el teatro Guimerá y la plaza de toros, que para visionarlo (los foráneos) en su totalidad, hemos puesto una discreta guagua roja. Un muelle con una ciudad pegada a la espalda; por mar verás un bonito pueblo bajo grandes montañas que de cerca se convierten en contenedores y barreras de hormigón. Entrar por el sur es atravesar una industria llamada CEPSA que pertenece a Khadem Al Quabaisi, olores y emisiones tóxicas desembocando en un wash car machine con un parking enorme frente a las piscinas; por la Rambla no te pierdas las fumarolas, el reloj del tanque y las chabolas del Pancho Camurria, lo mejor es bajar hasta el mar, que puede divisarse desde lo alto de cualquier Corte, detrás de los diques. Una encuesta que pedía citar un atractivo que fuese símbolo de la ciudad por su belleza o representatividad concluyó que era el conjunto lo que la hacía peculiar, sin embargo, los turistas que nos visitan provienen de Europa y el municipio no dispone de un distintivo. La avenida que lleva a la playa cuyo nombre levanta ampollas pasa por el trastero de la dársena pesquera, la cementera y las grúas. Anaga mejor dejarla como está, que no le metan la mano desde la city. Una ciudad turística debe hacer políticas municipales que promuevan una oferta diferenciada, maximizar el atractivo de espacios públicos, la inversión en equipamientos y eventos singulares, preservando el equilibrio de capacidades para evitar la sobre oferta, gestionarlo todo a través de nuevos sistemas de gobierno más profesionalizados, y una mayor implicación empresarial. Según Exceltur, los municipios turísticos urbanos acumulan perdidas en rentabilidad y empleo hasta el punto de comprometer la viabilidad de muchos, sin embargo aquí han crecido ambos ratios, aunque sin lograr situarnos por encima de la media. En empleos turísticos no llegamos a los 4.771 que marca la mitad (3.604), situándonos detrás de 11 ciudades; el ingreso por alojamiento es de 35,7 euros siendo el estándar 42 euros/pax. A los hoteles con más afluencia se accede a través de la rambla de Las Tinajas, casualmente la única sin arreglar después de quitar la plaza de La Paz u otro mucho patrimonio vulnerado. No me explico cómo piden identidad.
El Chicharro es deseado por el clima y conocido por el Carnaval, el turismo santacrucero requiere una playa que la distinga, como La Concha (por no nombrar Las Canteras), un puerto integrado como Barcelona, y mucho ocio: convertir las fiestas de invierno en un atractivo perenne con actuaciones en un espacio tipo salsóromo, integrado en el Museo del Carnaval, lugar de ensayo y auditorio al aire libre para eventos multitudinarios. Regeneraría el litoral desde Añaza hasta Igueste y al pasar por el Palmetum lo haría sobre el mar, escuchando la música de algún chillout, paseando por el bulevar de los sueños cumplidos, una vez superada la vereda de las mentes estrechas.