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Doble rasero – Por Francisco Pomares

   

Al PP canario se le pone cada día más difícil defender la posición de su presidente, el ministro de Turismo, en materia de prospecciones petroleras. No parece muy razonable seguir manteniendo en Canarias -porque así lo ha decidido José Manuel Soria- una posición que resulta ya completamente indefendible en Valencia y Baleares, tras el consenso de todas las fuerzas políticas en contra del petróleo. Lo malo de estos casos (para el PP canario) es que los argumentos que se utilizan desde el PP valenciano y balear son los mismos que se utilizan en Canarias contra la posición del PP. El vicesecretario de Estudios y Programas del partido conservador, Esteban González Pons, por ejemplo, ha desmontado incluso los argumentos de quienes creen -como el que suscribe- que para tener una posición sobre las extracciones primero hay que conocer si hay petróleo o no, cuanto hay, si es viable y rentable extraerlo y los riesgos que comporta hacerlo. Tras reconocer que probablemente haya petróleo en el golfo de Valencia, González Pons ha asegurado que “es mejor no saberlo, porque si algún día alguien va a buscarlo, ese día se acabará con el turismo en la Comunidad Valenciana y en Baleares”. El resto de sus argumentos, hechos públicos tras una multitudinaria concentración de ciudadanos contrarios a las prospecciones, parecen calcados del Manual del perfecto ecologista, de Paulino Rivero: por ejemplo, González Pons prefiere el turismo al petróleo, porque también prefiere una economía basada en “el oro verde que en el oro negro”, y asegura que si las prospecciones se producen será porque fueron autorizadas por José Luis Rodríguez Zapatero en contra del criterio de “la Generalitat Valenciana, de ayuntamientos y de diputados del PP en el Congreso”.

Justo lo mismo -sólo que con protagonistas distintos- de lo ocurrido en Canarias, dónde las prospecciones fueron autorizadas por Soria contra el criterio del Gobierno regional, de los ayuntamientos y Cabildos de Lanzarote y Fuerteventura y de los diputados de Coalición en el Congreso. Al final, con propagandistas antipetróleo como González Pons y los presidentes regionales de Valencia y Baleares, a José Manuel Soria y al PP no les va a quedar más remedio que cambiar de criterio –algo inverosímil tratándose de Soria- o inventarse alguna explicación científica que justifique que allí no y aquí sí. La del Atlántico como mar abierto y el Mediterráneo como mar cerrado es más bien poco contundente. Si el PP tiene alguna duda del escaso crédito de esa supuesta diferencia, que pregunte a los vecinos de Costa da Morte por los vertidos del Prestige en el muy abierto océano Atlántico.