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Dos líderes, dos mundos – Por Fermín Bocos

   

Hablando de Rajoy y de Rubalcaba, son dos líderes que viven cada uno en su mundo. Lo hemos visto en el Debate sobre el estado de la Nación que, por contraste con el celebrado en 2013, ha sido un debate muy vivo. Aquél fue lo más parecido a un funeral. Rajoy no se movió del acta de la herencia recibida; Rubalcaba de la petición de dimisión de Rajoy. Este año, en el discurso del Presidente, el alivio de luto era patente. Ninguna de las cargas de profundidad de Rubalcaba -menos empleo, más recortes, menos derechos-, logró mellar su línea argumental: “Estuvimos al borde del precipicio… pero hemos dejado atrás el Cabo de Hornos”-. Tengo la impresión de que sin el agobio de la prima de riesgo y habiendo parado una intervención europea a la portuguesa, Rajoy da por bueno el balance del año y por concluida la recesión. Parece un exceso de optimismo. Quizá por eso exageró en indulgencia con la gestión de sus ministros. Hasta tal punto que ignoró: que tiene a un par en la unidad de quemados (Educación e Industria) y a otros tres, muy cuestionados: los de Justicia, Sanidad y Trabajo. Ya digo que Rajoy parecía otro, respecto del que subió hace un año a la misma tribuna del Congreso. Mucho más seguro. Por eso tildó de apocalíptica la intervención Rubalcaba de quien rechazó todas sus críticas. Anunció un par de iniciativas que en alguna medida descolocaron a su oponente: la rebaja de la cotización de las empresas a la Seguridad Social (la bautizada como “tarifa plana” de 100 euros) y la exención fiscal para todos aquellos cuyos ingresos no superen los 12.000 euros anuales. Rubalcaba atacó por el flanco más débil del Gobierno: un millón más de parados, recortes sociales en materia de educación y sanidad, aumento de las tasas universitarias… Sobre ese pilar edificó un discurso destinado, creo yo, a cubrir dos frentes: el interno, el de su partido -dónde sigue jugando la partida del liderazgo y las primarias- y el de los ciudadanos, el de todos los descontentos con el Gobierno por la subida de impuestos, la hibernación de las pensiones, el proyecto del ley del aborto, etc. Dónde las diferencias no fueron tantas fue en la “cuestión catalana”. Ahí el discurso de Rajoy fue potente. El referéndum que anuncian los separatistas no se celebrará porque el titular de la soberanía nacional es el pueblo español en su conjunto. “¿Quién decide quienes tienen derecho a decidir?”- preguntó. Rubalcaba mencionó la posible reforma de la Constitución, pero sonaba a mantra dicho con la boca pequeña. A tres meses vista de las elecciones al Parlamento Europeo, hemos asistido al chupinazo que abre la campaña electoral. El PP, con recelo, las afronta como un test a sus dos años en el Gobierno y Rubalcaba como la prueba de fuego que le dirá si debe o no postularse como el candidato de su partido a ser el próximo inquilino de la Moncloa.