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Dr. Jeckyll y Mr. Hyde – Por Jorge Bethencourt

   

El ministro de Turismo, el doctor Jeckyll, es un liberal convencido. Al contrario que el de Industria, el señor Hyde, que es un intervencionista de tomo y lomo. La cuestión de cómo pueden entenderse ambas personalidades en el seno del mismo gobierno es peliaguda. Pero mucho menos que intentar comprender cómo pueden habitar el mismo cuerpo. Ya debería estar acostumbrado a las contradicciones. La vida es, en esencia, un conjunto de proyectos contradichos por la realidad. Pero me siguen produciendo cierto asombro sobre todo cuando son contemporáneas.

El ministro Soria de Turismo se erige en defensor de las libertades del mercado que el Gobierno de Canarias pretende conculcar con la ley de rehabilitación turística. El ministro Soria de Industria profundiza en la intervención del mercado eléctrico nacional, establece tarifas de Estado sobre la producción, distribuye subvenciones y suspende concursos.

La doble personalidad, de quien cree en la libertad de mercado por un lado y aplica la planificación Estatal por otro, son un signo de los tiempos que vivimos, donde igual da un cosido que un bordado si de lo que se trata es de salvar las nalgas. Con 30.000 millones de pufo el sistema energético español es un drama y subir las tarifas a precios reales es imposible cuando se quiere presentar un escenario de recuperación económica para ganar las elecciones.

Soria llevará al Constitucional la ley canaria porque apoya a los empresarios turísticos de Gran Canaria. Que es lo suyo, por cierto, aunque personalmente encuentro más coherente la postura de Bravo de Laguna, que defiende más protagonismo de los cabildos a la hora de decidir sobre cuestiones estratégicas que afectan a cada isla. Lo importante es que, al final de todo este mejunje, los inversores no van a poner ni un euro en la producción de energía eléctrica porque no se fían de un marco regulatorio que cambia cuando al Gobierno le sale del BOE. Ni se invertirá en turismo en Canarias porque nadie se va a arriesgar cuando no se sabe cómo acabará el escatológico enfrentamiento entre las islas y Madrid. Vivimos una anomalía. El turismo viene porque los grandes destinos Mediterráneo son un polvorín social. En vez de aprovechar este impasse para mejorar la oferta nos liamos en un discurso de política basura. Daríamos pena si no fuese porque damos lástima.

@JLBethencourt | www.jorgebethencourt.es