X
economía viva > el análisis de corporación 5

Empleo versus Directrices – Por José Alberto León Alonso

   

El número de afiliados a la Seguridad Social en el mes de enero de 2014 en Canarias disminuyó en 6.512 personas en comparación con el mes anterior, aunque experimentó un crecimiento de 10.208 personas si se compara con el mes de enero de 2013, alcanzando la cifra de 661.210 afiliados. La magnitud de la caída del número de afiliados respecto al mes anterior fue la menor desde al año 2007, cuando el número de afiliados cayó en 5.700 personas. Pese a la caída en el empleo sufrido respecto al mes anterior, se puede considerar un mes de enero positivo, dado que estacionalmente se trata del peor mes para el empleo, como muestra que desde que existen series comparables (año 2001) siempre se produce una caída de afiliados en este mes debido a la finalización de las contrataciones navideñas.

afiliados Seguridad Social

Tal y como muestra el gráfico, la variación interanual del número de afiliados a la Seguridad Social en Canarias en el mes de enero de 2014 sigue una senda ascendente y ha crecido el 1,6% respecto al mismo mes del año anterior. Tras el efímero repunte de 2011 y posterior recaída, la afiliación vuelve a estar en tasas interanuales positivas, y éstas son superiores a las de 2011, cuando el máximo crecimiento interanual apenas fue del 0,9%.

Estimamos que la tasa de crecimiento seguirá acelerándose al menos hasta el mes de julio, e incluso en meses estacionalmente negativos para el empleo en Canarias, como los del primer semestre, se creará empleo neto, como fruto de la recuperación del consumo interno y, especialmente, de las buenas cifras turísticas, que auguran un año histórico en cuanto a la llegada de turistas a Canarias. Así que la destrucción de puestos de trabajo se ha frenado y comienza a generarse tímidamente empleo, pero para el enorme número de desempleados existente resulta magro consuelo mientras la economía no ofrezca oportunidades de empleo suficientes para la mayor parte de ellos, y es que el número de afiliados a la Seguridad Social en Canarias ha descendido a niveles de septiembre de 2001. Trece años perdidos en términos de creación de empleo. ¿Volveremos alguna vez en las Islas Canarias a alcanzar los 800.000 afiliados que conseguimos en el año 2007?

Me temo que no. La construcción, que actualmente ocupa a unas 38.000 personas, no volverá a emplear a 150.000 personas de forma directa y casi 100.000 más de forma indirecta, como sí hizo durante la burbuja. Y si pensamos que con la actual normativa en Canarias el turismo va a seguir creciendo y generando empleo, estamos equivocados.

El sector turístico está constreñido por una maraña normativa que convierte cualquier nueva inversión en una tarea de titanes. No volveremos a las cifras de empleo de 2007 mientras no nos libremos del lastre de la nefasta Ley de Directrices y Moratoria Turística de 2003, que regula las normas de planeamiento y ordenación en Canarias en todo tipo de materias, lo que ha convertido a Canarias en la Comunidad Autónoma más reglamentada y planificada de España. A causa de esa ley, existen más de un centenar de textos normativos y planes que cumplir relacionados con cualquier proyecto urbanístico; y si es turístico, treinta y tantas nuevas regulaciones regionales específicas. Y para complicarlo aún más están las contradicciones entre unos planes y otros (municipales, insulares, regionales, especiales), que pueden dejar tu proyecto en tierra de nadie durante años. Así que no resulta extraño que se haya espantado la inversión foránea, nuestra planta alojativa envejezca y la competencia en el sector turístico se haya reducido por las barreras a la entrada de nuevos operadores.

Lo único que produce un atisbo de esperanza es que parece comenzar a agrietarse la defensa numantina del andamiaje de la moratoria turística. La penúltima crítica proviene del comité de expertos para la reforma de las administraciones públicas canarias, que, aunque apoya el mantenimiento de la prohibición de clasificar nuevo suelo urbanizable con destino turístico, concluye que debe derogarse la limitación de nuevas autorizaciones para establecimientos alojativos en los suelos ya planificados al efecto, así como perder su vigencia los planes especiales de ordenación turística de cada isla, cuyo mantenimiento “sólo sirve para dificultar aún más” la construcción de nuevos hoteles y la renovación de los ya obsoletos. Lo suscribo punto por punto.

Las Directrices fueron aprobadas por unanimidad en el Parlamento de Canarias y a la mayoría de los partidos políticos canarios les cuesta admitir su error, pero las consecuencias las están pagando los desempleados canarios, y no ellos. Rectificar es de sabios.