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Entender el cáncer – Por Mary Cejudo*

   

La Asociación Española Contra el Cáncer ha organizado un ciclo de conferencias médicas para este mes de febrero, dirigidas por el doctor Felipe Martín Casañas. Los temas y sus ponentes tienen el suficiente interés como para agradecer el esfuerzo que debe de significar este tipo de iniciativas, tanto por parte de los que las programan como de aquellos profesionales que sacan tiempo de sus obligaciones laborales en pos de un acercamiento sencillo pero cualificado al entendimiento de estas enfermedades y ya no solamente por las charlas en sí sino por los precisos debates de sus correspondientes turnos de preguntas. Las inauguró el doctor Manuel Morales, jefe de servicio de Oncología Médica del HUNSC sobre Nivel actual del tratamiento del cáncer en Canarias. Una oportunidad única de escucharle ya que, a pesar de su enorme prestigio, no es un médico que se prodigue en este tipo de intervenciones y que aceptase la invitación de la aecc supone un valor añadido que los asistentes supieron valorar con una nutrida asistencia e intervenciones. La próxima semana será el turno del doctor Eduardo Salido, catedrático de Anatomía Patológica del HUC y la siguiente del doctor. Onofre Alarcón, adjunto al Servicio de Aparato Digestivo del mismo hospital. Y he dejado para el final la segunda del ciclo, la impartida la pasada semana por el doctor Claudio Otón, jefe de servicio de Oncología Radioterápica del HUC. Este profesor nos llevó de la mano a la concurrencia por un apasionado viaje desde el origen de un tumor maligno, el porqué del nacimiento de un cáncer hasta los últimos modelos de aceleradores y otras máquinas de nombres imposibles, pasando por la creación de los anticuerpos, de la biogénesis, de las terapias personalizadas… pero también de la leyenda griega de la quimera, del deber humano del médico… y con anécdotas, proposiciones, ideas… Fue uno de los momentos mágicos en que entiendes el funcionamiento de técnicas y tratamientos que creías imposibles de asimilar. Allí estaba todo, concentrado en una pantalla conectada a un ordenador y explicado de la manera llana que da el oficio bien aprendido y la generosidad de entrega de uno de nuestros más respetados radiólogos a nivel profesional. Y, muy posiblemente, el más querido a nivel personal. Con todo, sería provechoso que la Asociación Española Contra el Cáncer continuase con este tipo de actos que nos permite a los profanos entender la complicidad de esta enfermedad así como los medios para prevenirlas y tratarlas, quizás porque del conocimiento nace la confianza que nos puede dar más fuerzas para enfrentarnos a ella.

* VOLUNTARIA DE LA AECC