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El medio navarro avisó de la dificultad del filial azulgrana, próximo rival de los tinerfeñistas. | SERGIO MÉNDEZ

El medio navarro avisó de la dificultad del filial azulgrana, próximo rival de los tinerfeñistas. | SERGIO MÉNDEZ

ÓSCAR HERRERA | Santa Cruz de Tenerife

El centro del campo del CD Tenerife tiene a cuatro integrantes capacitados para llevar la manija del equipo en cualquier momento: Ricardo León, Quique Rivero, Íñigo Ros y Aitor Sanz. De ellos, en el reparto de minutos por parte de Álvaro Cervera, son Sanz y Ricardo los que van por delante en las preferencias del preparador insular. Dos de esos jugadores comparecieron ayer en sala de prensa, y valoraron el momento dulce que vuelve a atravesar el conjunto blanquiazul, y un nuevo e importante partido el próximo domingo en el Miniestadi ante el Barcelona B. Íñigo Ros recordó que ante el Mirandés el equipo salió “muy enchufado y las cosas salieron muy bien”, destacando que pasaron “de la posibilidad del empate a uno al dos a cero”. El navarro enfatizó que el pasado domingo se midieron “a un rival muy complicado, capaz de crear peligro”. “En la primera parte nos pudimos marchar con una renta mayor, pero igualmente muy satisfechos”, agregó.

Ya con la mirada puesta en el próximo choque, Ros avisó de que será un partido “muy complicado, ante un rival difícil”, y advirtió de que el azulgrana es el filial del Barça e intentarán “contrarrestar su juego”. Del equipo de Eusebio Sacristán, Íñigo Ros dijo que “tienen mucha velocidad arriba y gente en el uno contra uno”, pero que en el plantel insular se va con la idea de “sacar algo positivo allí. Los dos últimos resultados positivos han propiciado que el CD Tenerife se aleje en seis puntos de la zona de peligro, pero Ros apuntó: “Todos miramos para abajo, con un poco más de desahogo, pero con la idea de sumar los 50 puntos lo antes posible”.

Por su parte, Quique Rivero señaló que “era importantísimo ganar y cambiar la imagen en casa de los últimos partidos”. Y se saldó con buena nota porque no le dieron “ninguna opción al rival y se vio un equipo muy intenso y acertado arriba”. El medio santanderino rememoró: “Hace algunas jornadas teníamos un colchón de puntos y con dos partidos malos nos metimos en descenso”, y que en estos momentos tienen “algo de ventaja, pero hay que seguir”.

Una vez más, Quique Rivero apeló a la igualdad en la categoría para subrayar que han “escalado posiciones, pero perdiendo un partido se puede caer de nuevo”. “Estamos a un punto del play-off, algo anecdótico porque no estamos nosotros para eso”. Lo que reafirma la idea de que los blanquiazules son conscientes de que “aquí hay que seguir poniendo tierra de por medio con la gente de abajo, porque hay mucha igualdad”.

Por último Rivero manifestó que un filial siempre es “un rival incómodo”, y finalizó con el tópico de siempre cuando se habla de un filial: “El Barça B tiene una filosofía muy clara de juego y será un rival peligroso”.