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Gerardo de la Rosa: “Estoy deseando jubilarme para investigar la vida”

   
Gerardo de la Rosa Díaz

Gerardo de la Rosa Díaz. | DA

DOMINGO NEGRÍN MORENO | Santa Cruz

Lo del Instituto Tecnológico de Canarias es un sinvivir. Al personal de esta empresa pública le está costando trabajo conservar el empleo. Antes de que la dirección del ITC presentara el preaviso del ERE, Gerardo de la Rosa Díaz me recibe en la sede de Santa Cruz de Tenerife

-[En el cuarto del comité] Así que esta es la sala de operaciones…

“Sí. Como ves, aquí guardamos el material antidisturbios para preparar las pancartas y eso…”.

-¿Cómo están las cosas?

“La situación se complicó desde el momento en que Coalición Canaria se propuso acabar con el ITC para potenciar la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información. Encima, ahora se le ha ocurrido la feliz idea de intentar crear otro instituto al que se le añade la palabra desarrollo. Ellos siguen con su erre que erre…”.

-Ahora están con el ERE que ERE…

[Risa] “Exactamente. Hace ya un mes y pico, todos los días estábamos despedidos. La representante del consejo de administración convocó una asamblea y nos amenazó con presentar un ERE si no aceptábamos ese documento. Pasaron dos meses y la única medida que podía adoptar el comité era presentar un preaviso de huelga indefinida. Eso no es óbice para que, en un acto de locura política, ejecuten el expediente. Les importa un pito hacer el mayor de los ridículos, porque saben que se entraría en una tutela judicial y lo más probable es que los despidos sean declarados nulos”.

-¿Qué hacen los trabajadores mientras?

“Estamos con servicios mínimos. Hacemos los pequeños trabajos que va soltando la agencia. Incluso hay un montón de proyectos que son de fondos europeos y que no se están ejecutando porque eso entraría en contradicción con el propio Gobierno de Canarias, que prefiere que no se terminen y devolverlos antes de que sea el ITC el que los realice”.

-¿Qué proyectos son esos?

“Lo nuestro es innovación e investigación. La fuerza la tenemos en Pozo Izquierdo, en Gran Canaria. Lo peor y lo mejor es que el mundo económico sabe que en estos momentos la única empresa canaria capaz de desarrollar los proyectos europeos de I +D es el Instituto Tecnológico de Canarias”.

-¿Cuáles son los principales puntos de fricción entre las partes litigantes?

“Las diferencias son notables con el Gobierno de Canarias y Coalición”.

-También está el PSOE…

“Sí, pero en aquel tiempo estaba el Partido Popular, con [José Manuel] Soria al frente, que le dijo a Paulino Rivero que no iba a permitir la duplicidad, porque ya era suficiente el prestigio del ITC”.

-Los actuales socios de Coalición Canaria votaron con el Partido Popular en contra de esas pretensiones…

“[Francisco Hernández] Spínola, Gloria Gutiérrez y Lola Padrón hicieron uña y carne con los trabajadores del ITC para que la agencia no existiera”.

-¿Cuántos empleados son?

“¡Uhhm!, 165. Llegamos a ser cerca de 200. La verdad es que el número de despidos nunca ha estado claro”.

-¿En qué otras batallas has combatido?

“Bueno, yo pertenezco a una generación de históricos del sindicalismo canario. Estoy de representante de los trabajadores desde la época de Franco, cuando nos llamábamos jurados de empresa. Durante ocho años estuve de secretario insular en Tenerife de la Confederación Autónoma Nacionalista Canaria, con mi jefe y maestro Oswaldo Brito. Participé en una huelga general en la que incluso cerramos la autopista”.

-Hoy en día, el sindicalismo se mira de otra manera…

“Primero que nada, no estoy de acuerdo con que los sindicatos y las patronales reciban subvenciones. El que quiera ser sindicalista que pague su cuota. Se acabaría el compadreo que existe hoy tanto a nivel empresarial como sindical”.

-¿Qué similitud encuentras entre el fraude del ICFEM y el escándalo de los ERE en Andalucía?

“Somos muy amigos de criticar a las organizaciones. El problema está en las personas. Si pones a alguien durante un montón de tiempo los argumentos económicos para que decida, todo el mundo mete la mano en la cuchara”.

-[En los pasillos del ITC] ¿No sientes una sensación de vacío?

“Lo que sentimos es pena y angustia, porque esto estaba lleno de gente. Con la cantidad de trabajadores despedidos, se nota soledad laboral y frialdad institucional”.

-¡Hola!

“Esta compañera es Cande, que lleva los recursos humanos”.

-Recursos humanos, ya pocos…

[Cande] “Pero muy latosos”. [Gerardo] “Ella es la encargada de tirarnos de las orejas”.

-¿Se portan mal?

[Ella] “Suelen cumplir”. [Él] “No tiene piedad. El que se retrasa está sentenciado. Hay que recuperar las horas”. [Cande] “Soy buena, yo después los trato bien”.

-¿Cómo te planteas la jubilación?

“Me queda un año. Estoy deseando jubilarme para investigar la vida [risa]. Mi mayor alegría es que acabo de ser abuelo”.