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Háganse a un lado – Por Félix Díaz Hernández

   

La casta política que pastorea a la población canaria, desde hace ya demasiados años, no para de reinventarse con dos objetivos claros: uno sobrevivir en el puesto, el que sea, al calorcito de sueldos, dietas y prebendas; y dos, ofrecer una imagen de sí mismo en plena metamorfosis para aparentar ser un gestor competente y moderno. Lo curioso es que los primeros que no creen en la capacidad del pueblo canario para rebelarse ante este plomizo, agobiante y soporífero panorama son ellos, los elegidos para guiarnos. También es cierto que en su acción directa, fuera de los focos, los micrófonos y las grabadoras, precisamente son ellos, los primeros interesados en que esta sociedad no se desperece, no vaya a ser que se les acabe esta suerte de orgía de poder, influencia, genuflexiones y oropeles. Ya nos pueden inocular carnavales, romerías, fiestas patronales de esquina, campeonatos de dominó, peregrinaciones marianas, navidades y noches en blanco, lunas llenas, falsas campañas de ecologismo de quita y pon, ascensos futbolísticos o caros conciertos pagados a promotores foráneos. Les advierto que hay una parte de esta sociedad canaria que ya no les soporta, y aunque la respuesta que ustedes perciben desde su atalaya sea desdén, pasotismo o abstencionismo electoral, olfateo una sana corriente crítica que se articula bajo sus pies. Desconozco si esta savia fructificará en darles un toquepatrás y devolverles a sus casas, a su trabajo o profesión anterior, si la tienen; pero cuando hablo con la gente capaz y cabal que quiere dar un paso adelante, interiorizo mi propia exhibición pirotécnica de alegría.

@felixdiazhdez