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Hito del Canarias – Por Fernando Clavijo Batlle*

   

Hay momentos en los que el deporte une a la gente de un modo especial. El deporte sano, bien entendido. El deporte que es élite pero que cuida, además, del buen juego y de su base. Que sabe que sus valores son los que van a quedar impresos en muchas generaciones. Así ha ocurrido siempre con el CB Canarias, hoy Iberostar Tenerife, pero siempre lagunero. El Canarias nos ha vuelto a demostrar lo sencillo que es soñar con un equipo que siempre sorprende, para bien. Que cae, pero no deja nunca de levantarse, dando alegrías a una afición incombustible, que esta temporada está viviendo, con más fuerza que nunca, la fiebre amarilla. Así, este equipo que, aún estando entre la élite sigue haciendo gala de la misma nobleza y humildad que siempre, volvió a señalar un hito para la historia, devolviendo al baloncesto tinerfeño a la fase final de la Copa del Rey, más de un cuarto de siglo después de la última comparecencia insular. Este hito ha supuesto que la Isla y el Archipiélago hayan vuelto a promocionar su nombre fuera de nuestras fronteras gracias al buen juego. Esto no solo es bueno para el deporte, para ilusionar a los aficionados y a la cantera, sino que lo es, por encima de todo, para la economía de cada una de las Islas y de Canarias. Que el nombre de dos equipos canarios se oiga en todo el panorama cestista no significa otra cosa que una enorme promoción, que se traduce en una mejora de nuestra economía. La anterior ocasión que tocamos el cielo fue, también, gracias al Canarias, que estuvo en la final de la Copa en las temporadas 86/87 y 87/88, con Hernández Rizo de entrenador. El del pasado día 7 fue, sin duda, un partido más que emocionante frente al Barcelona. Fue una lucha limpia que no ganamos, pero que sabíamos que nos estaba volviendo a colocar en un lugar destacado de la historia del baloncesto. Era difícil, pero lo intentamos. Y, lo más importante, seguimos adelante sabiendo que todavía quedan retos enormes por conseguir y la fuerza necesaria para hacerlo. La participación en la Copa del Rey ha sido un regalo enorme para el club y para los miles de aficionados, porque, al principio de la temporada no nos imaginábamos, aunque lo deseáramos, que íbamos a estar entre los ocho mejores equipos del Estado. En el partido de Copa, a pesar de la dificultad del desafío y del enorme potencial del rival, los aficionados soñamos con la hazaña, porque el Canarias nos ha acostumbrado en su larguísima trayectoria a que con él, todo es posible. Echando la vista atrás y las dificultades que ha tenido que sortear el equipo en los últimos tiempos, hasta convertirse en Sociedad Anónima Deportiva y salvar los obstáculos, vemos cómo una gestión seria, coherente y determinada a hacer lo mejor, siempre da sus frutos. Por eso, el Ayuntamiento de La Laguna ha estado, de uno u otro modo, según los tiempos, con el equipo emblemático del municipio. Los apoyamos hoy, que triunfan y llevan el nombre de La Laguna y la Isla por cada lugar al que van, pero lo hicimos, también, en los tiempos más duros, en las ligas insulares, en los que, todo hay que decirlo, la afición nunca los ha abandonado. Esa es sin duda una de sus mayores riquezas. Esa, y la de ser un equipo en el que, desde el primer hasta el último jugador, pasando por el entrenador y la directiva, a quienes felicitamos en nombre del municipio, todos tienen claro que pertenecen a una familia. A un club capaz de mover a mucha gente, de ilusionar y de resurgir de sus propias cenizas. Con esfuerzo, con determinación y con firmeza. Hoy, como ayer, el Canarias sigue haciendo historia y sus aficionados haciéndonos a la idea de que aún quedan muchos buenos momentos que vivir juntos. Enhorabuena.

*ALCALDE DE SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA