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La llegada de Primark preocupa al sector comercial de Tenerife

   

M. F. | Santa Cruz de Tenerife

Todo está preparado para la apertura de Primark el próximo jueves 27 de febrero. El local, más de 3.000 metros cuadrados divididos en dos plantas en el Centro Comercial Meridiano, está a punto, y los más de 130 empleados que ha contratado la cadena de moda, deseosos de comenzar a trabajar.

Sin embargo, no siempre llueve a gusto de todos. El sector comercial de Tenerife, que no se había pronunciado hasta el momento sobre la implantación de esta tienda, mostró ayer su preocupación por el asentamiento de la cadena ya que, alertan, puede producirse un “desvío” de clientes de la zona centro hacia el lugar donde se ubicará Primark. El secretario general de la Federación de Áreas Urbanas de Canarias (Fauca), Abbas Moujir, explicó que desde la asociación se trabaja por “potenciar” el casco histórico de Santa Cruz, “y un desvío de clientes podría perjudicar a la zona centro”.

Aunque admitió que la multinacional ha creado empleo, recordó que es el pequeño y mediano comercio “el único” que crea puestos de trabajo “estables” y de “calidad”, siendo este además “mucho más cercano al cliente” y menos frío.

La tienda de Tenerife será la número 39 en toda España y para su apertura está previsto que asistan Breege O’Donoghue, directora miembro del consejo de administración de Primark, y José Luis Martínez de Larramendi, director general de Primark Iberia. La intención de la cadena es captar al mayor número de clientes posibles, por ello ha ideado una campaña, coincidiendo con el Carnaval, por la que regalará una tarjeta de 25 euros a los 50 primeros clientes que aparezcan disfrazados y se sitúen en la cola de entrada, una vez hayan realizado una compra.

Hace unos meses, la ética de tres de los mayores grupos de distribución de moda del mundo se puso en entredicho, tras una investigación llevada a cabo por el diario británico Daily Mailone, ya que tanto Primark como H&M (su más cercana competidora) fueron acusadas de explotar a los trabajadores de sus fábricas de Bangladesh.