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Y la luz se hizo en Triana – Por David Sanz

   

Que entre la luz, que los chicos salgan a la calle a pasear, se interrelacionen y comuniquen con el exterior, que las familias se encuentren en su casa dentro del centro, que las puertas se abran y los muros se rompan, que no haya sujeciones, y sí mucho cariño y comprensión, y si hay una sola sedación química que sea la del amor. Ni más cuartos de castigo, ataduras en la cama, ni agua fría. En seis meses eso es lo que ha pasado en el centro para la atención a personas con discapacidad de Triana, en Los Llanos de Aridane. La intervención del Cabildo de La Palma para sacar de la gestión del centro a la empresa Sercade y la contratación de San Juan de Dios ha humanizado unas instalaciones que estaban regidas por un sistema antediluviano que hacía de los internos autómatas en lugar de personas, tal y como se puso de manifiesto en muchos de los testimonios de familiares de usuarios que salieron a la luz durante aquel doloroso proceso. Afortunadamente, el coraje de una madre puso en la pista al Cabildo sobre algo que nadie tenía que haberle advertido previamente si los sistemas de control hubieran funcionado como debieran, pero bueno, pelillos a la mar. En cuanto tuvo conocimiento y una certeza, derivada de una ejemplar investigación, sobre la situación que se estaba viviendo en el centro, intervino con contundencia, destinando un equipo técnico para poner en orden la gestión de Triana y devolver la sonrisa a los internos. Luego llegó San Juan de Dios, que con su amplia experiencia está realizando un trabajo modélico con los usuarios del centro. Por lo que me cuentan familiares, el tiempo perdido para los usuarios durante la gestión de la anterior empresa, en estos seis meses, se ha recuperado a manos llenas. El sufrimiento que ha quedado por el camino, que podría haberse ahorrado, al menos en esta ocasión ha merecido la pena. El trato individualizado que reciben los internos y la cordialidad con las familias ha supuesto un cambio como de la noche al día. Aquello que llamaban método conductista ha pasado a la historia de este centro, que vive un auténtico renacimiento. Los testimonios de dolor y sufrimiento que narraban familiares de los internos hoy son documentos de felicidad y esperanza sobre el porvenir de sus seres queridos Me encanta que todavía existan historias con un final feliz, sobre todo cuando la calidad de vida de personas que no lo han tenido nada fácil está en juego.