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Malala Yusafzai, nominada al Premio Nobel del Niño

   

EUROPA PRESS | Madrid

La activista paquistaní Malala Yusafzai, que sobrevivió en octubre de 2012 a un atentado talibán, ha sido nominada este miércoles para el Premio Nobel de los Niños por su “valiente y peligrosa lucha por los derechos de las niñas a la educación”.

“Comenzó a defender los derechos de las niñas a la edad de once años, cuando los talibán prohibieron a las niñas ir al colegio en el valle del Swat“, ha indicado la organización a través de su página web.

“Malala desafió las reglas y siguió yendo al colegio. Su vida estuvo amenazada y en ocasiones tuvo que esconderse. Finalmente, a los 15 años de edad, fue tiroteada por los talibán en su camino al colegio, pero sobrevivió”, ha agregado.

Así, la organización del premio ha dicho que esta acción “le dio una voz aún más fuerte, que ahora puede ser escuchada en todo el mundo”. “Malala está decidida a continuar su lucha por el derecho de los niños a acceder a la educación”, ha sostenido.

“Cree que la educación es el futuro y que un niño, un profesor, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”, ha manifestado, antes de describir a Yusafzai como “un modelo a seguir”.

Yusafzai recibió en octubre de 2012 dos disparos a manos de un talibán en represalia por sus campañas en favor del acceso de las mujeres a la educación en el país. La joven fue atacada cuando regresaba a su casa desde su escuela, ubicada en Mingora, la principal ciudad del valle del Swat (noroeste del país).

La activista se empezó a hacer popular en 2009 por escribir un blog para la cadena de televisión BBC en urdu en el que contaba cómo era la vida en Swat bajo el dominio de los talibán.

La seguridad en Swat mejoró después de que, en 2009, el Ejército expulsase a los talibán del territorio. Recientemente había empezado a organizar una fundación para conseguir que las niñas pobres pudiesen ir a la escuela.

La adolescente fue galardonada con el Premio Nacional de Paz por el Gobierno paquistaní en diciembre de 2011 por sus valientes servicios para promover la paz en las condiciones extremadamente hostiles de Swat.

OTROS NOMINADOS

Los otros dos nominados al premio son el estadounidense John Wood, fundador de la organización Room to Read, centrada en la alfabetización y la igualdad de género en Asia y África, y la nepalí Indira Ramanagar, que encabeza la lucha en defensa de los derechos de los niños prisioneros en el país.

La organización del premio ha afirmado que “Wood dejó su empleo como jefe en la empresa Microsoft para cumplir su sueño: combatir la pobreza dándoles a los niños de todo el planeta la posibilidad de ir a la escuela”.

“John sostiene que cuando los niños saben leer y escribir pueden protegerse mejor de los abusos, la trata de personas y la esclavitud, y pueden exigir que se respeten sus derechos”, ha añadido.

“John y su organización Room to Read han levantado cerca de 1.700 escuelas y más de 15.000 bibliotecas escolares en algunos de los países más pobres del mundo. Han publicado 874 títulos de libros infantiles en idiomas locales y hecho llegar casi diez millones de libros a niños pobres que nunca antes habían tenido acceso a ellos”, ha remachado.

Por su parte, y respecto a Ramanagar, ha recordado que la activista “creció en un ambiente de extrema pobreza” y que “tuvo que pelear para lograr ir al colegio”. “Incluso cuando era una niña sabía que quería ayudar a las personas que atravesaban una situación difícil”, ha apuntado.

“Indira ha creado una organización llamada Ayuda a los Prisioneros de Nepal (PA), que ha rescatado a miles de niños de prisiones sucias y estrechas. Los niños acabaron en ellas porque sus padres habían sido condenados y no había nadie que se ocupara de ellos”, ha detallado.

“Cuando Indira rescata a los niños, son llevados a las tres viviendas de PA, donde reciben educación y disfrutan de una infancia segura. Además, aprenden nociones de agricultura y a cuidar animales”, ha indicado.

Por último, ha señalado que la activista lleva a cabo tareas de ‘lobby’ para intentar que las autoridades “humanicen” las prisiones. “Muchos presos pertenecen a familias pobres. Indira y el PA les enseñan a leer y escribir para que puedan tener una vida mejor una vez cumplan su condena”, ha apostillado la organización.