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El ministro que no conoce los aplausos – Por Román Delgado

   

Que José Ignacio Wert es uno de los ministros más ocupados, liados e incluso entoletados del gabinete del gallego Rajoy, no tengo dudas. Que al ministro de Educación, Cultura y Deporte se lo han puesto muy difícil, o él mismo se ha complicado en exceso, también cierto. Que al ministro Wert le ha gustado mojar el pan en la salsa que más agría a algunos y que endulza a menos, claro que sí. Que el ministro Wert, con las agendas tan apretadas, contestadas, entomatadas, gritadas, insultadas y agitadas que tiene lo debe estar pasando muy mal, jodidísimo, en efecto. Que el ministro Wert, tras lanzarse del casi anonimato a la condición de persona pública y notoria de la derecha, se ha quedado sin tiempo para pasear por el parque, leer, cocinar y hasta ir al cine, evidente. Que este señor respetable, campeón mundial del disenso y de valentía a prueba de cuchillas como las de las vallas que manchan de sangre a hambrientos inmigrantes en territorios de África que hoy enarbolan la enseña española, se ha buscado él solito lo que hoy tiene, o mejor, empujado por los más de derechas, fachas integrales, sin duda. Que el ministro Wert los tiene cuadrados, sus teides, y durará en esto lo que un caramelo en el desierto por donde no pasa nadie, parece más sí que no. Que el alborotador de masas de apellido Wert debe estar hasta los cataplines de no poder moverse con libertad vigilada donde le dé la real gana, con la excepción de su despacho, el edificio ministerial y palacios varios donde acampan la realeza y la que llaman soberanía popular, sin discusión posible. Que al ministro Wert le gusta el cine, la cultura, pese al IVA del 21% (él entra gratis a todo), las catedrales y las ermitas, y los que las conducen, sí y sí: seguro. Que, pese a lo tanto que Wert adora la filmografía nacional, más que Montoro, poco se entera de lo que ahora se hace en España, fijo y hasta normal. Que el ministro Wert, desconocedor de aplausos y piropos, tiene una agenda apretadísima y de alto riesgo, quién lo duda. Que Wert está harto de insultos y bromas, sí, sí y sí. Que Wert pasa de acudir el domingo a la ceremonia de los Goya para no convertirse en mera diana, evidente. Que esta vez los Goya serán menos Goya, también, pues falta el principal bufón, y gratuito. Wert ya sólo está para aplausos, yes. Pobrecito.

@gromandelgadog