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Negociación y secuestro – Por Juan Hernández Bravo de Laguna

   

La anterior presidenta del Partido Popular del País Vasco, María San Gil, ha acusado a su formación de consentir la “pesadilla” que, a su juicio, se vive en Euskadi “en relación con ETA, Batasuna, los presos, Sortu, Bildu y demás entramado etarra”. San Gil ha realizado estas manifestaciones en la página web del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (COVITE), que, en plena crisis interna, ha publicado los testimonios de apoyo de los que califica de “referentes morales”, como son la propia ex líder del PP vasco, el dirigente de este mismo partido Carmelo Barrio y el profesor Fernando Savater. Esta declaración se une al anuncio de Jaime Mayor Oreja de que no repetirá como cabeza de lista del PP en las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mes de mayo ni ocupará ningún otro puesto secundario en las listas. Por el contrario, ha asegurado que deja la política y que no se unirá a VOX, la nueva fuerza política creada por disidentes populares, “bajo ninguna circunstancia”. En definitiva, se trata de sucesivas escenificaciones de la ruptura con el partido de los históricos del PP vasco, al que acusan de connivencia con el terrorismo o, al menos, de lenidad frente a sus planteamientos.

A esta fractura en el Partido Popular se une la propia creación de VOX, presentado el pasado 16 de enero y que ya ha adelantado su concurrencia a las elecciones europeas. Su creación se debe a la iniciativa de varias personalidades del entorno popular, entre las que se encuentran José Antonio Ortega Lara, secuestrado por ETA hace unos años, Ignacio Camuñas Solís y otros, que afirmaron estar desencantados con la política que en este momento llevan a cabo los populares. El pasado día 27 Alejo Vidal-Quadras, eurodiputado del PP y vicepresidente del Parlamento Europeo, también anunció que abandonaba el PP y se unía a VOX. Y, por si fuera poco, en lo que constituye su enésimo desencuentro con Rajoy, Aznar rechazó la invitación a participar y no acudió a la Convención Nacional del PP que se ha celebrado este fin de semana en Valladolid, a la que han asistido unos 2.400 representantes del partido. Esta ausencia se ha justificado con problemas de agenda, lo que quiere decir que para el anterior presidente hay actividades y compromisos más importantes que reunirse con su partido.

El motivo que subyace en las críticas y disidencias de los históricos del PP vasco es la, a su juicio, condescendencia del Gobierno y del partido con la actividad etarra, prueba, en su opinión, del cumplimiento de condiciones y exigencias terroristas planteadas en el marco de una negociación secreta que se está llevando a cabo, con olvido -o menosprecio- de los sentimientos y los intereses de las víctimas. Los dirigentes populares nacionales y autonómicos niegan todas esas acusaciones, aunque defienden un cambio en la posición política del partido respecto al final de la violencia de ETA.

La actual presidenta del PP vasco, Arantza Quiroga, ha decidido liderar una renovación del discurso tradicional de su partido en la lucha contra ETA y contra la izquierda abertzale, y, ocho meses después de su designación, considera que ha llegado el momento de explicar su mensaje. “En la vida siempre hay un momento en el que decir basta”, señaló Quiroga refiriéndose a la polémica surgida con la asociación de víctimas presidida por Consuelo Ordóñez -hermana de Gregorio Ordóñez-, después de que el PP decidiera por primera vez en 19 años organizar un acto de homenaje al político guipuzcoano asesinado al margen de la tradicional ofrenda de la familia.

Quiroga ha revelado algunas claves de lo que, según fuentes de la dirección del PP vasco, constituye un punto de inflexión en el mensaje político del partido. La presidenta, que aspira a ser ratificada en el primer Congreso asambleario organizado por el PP para el 8 de marzo, en su análisis sobre el final de la violencia de ETA defendió un cambio en la posición política de su partido, porque “la situación no es la misma en 2001 que en 2014”. “Hay gente que no quiere evolucionar y que prefiere quedarse en sus posturas de hace 10 ó 15 años. Pues será su problema, ahí se quedarán”, concluyó.

Por si hubiera alguna duda, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría ha ratificado el apoyo del Gobierno al proyecto del PP vasco, y ha asegurado que el Estado está derrotando a los violentos “con firmeza” y por eso dicho proyecto es “más importante que nunca”.

Lo radicalmente decisivo es la unidad de los demócratas, por encima de intereses partidistas y electorales, que en este terreno pierden legitimidad y se vuelven espurios. La democracia española es una democracia amenazada y secuestrada por el terrorismo (y por la corrupción), y, como toda democracia secuestrada, es una democracia débil y en peligro de extinción. En la lucha por liberarnos de ese secuestro, hemos de utilizar los recursos policiales y judiciales que nos proporciona el Estado de Derecho, y que contribuyen a debilitar a nuestros secuestradores. Pero también una negociación inteligente que explote sus divisiones y contradicciones, sin obviar a sus sectores proclives a las vías políticas en detrimento de las violentas. Tenemos que seguir adelante. Y no olvidar que, para ser libres y vivir en libertad, debemos empezar por no secuestrarnos a nosotros mismos.