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juicio con jurado popular > muerte violenta de una mujer en arona (2011)

“No me quedó otro remedio”

   
Luis Domingo violencia de genero Clementina

El acusado, ayer en el Palacio de Justicia de Santa Cruz. / TELEVISIÓN CANARIA

TINERFE FUMERO | Santa Cruz de Tenerife

“No me quedó otro remedio que hacer lo que hice”. Con estas palabras reconoció ayer Luis Domingo que fue él quien acabó a cuchilladas con la vida de su mujer, Clementina, en una aciaga noche de septiembre de 2011 en la vivienda familiar ubicada en el barrio de Las Rosas, dentro del término municipal de Arona. Eso sí, la versión del acusado sobre loas acaecido es que se actuó en legítima defensa y que fue la víctima quien le atacó con el arma blanca que él, tras arrebatársela, la mató.

Las palabras de Luis Domingo fueron lo más destacado de la segunda sesión del juicio con tribunal de jurado popular que celebra la Sección Quinta de la Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife a cuenta de la violenta muerte de Clementina, una mujer cuyo cadáver apareció con cuatro terribles cuchilladas, de las que el autor introduce hasta el mango del cuchillo, según se recoge en el escrito de conclusiones provisional presentado ayer por el Ministerio Fiscal.

Discusión por celos

Como ya adelantó DIARIO DE AVISOS, en el mismo se califican los hechos como asesinato al entender que la instrucción del caso prueba que Luis Domingo atacó a su mujer por sorpresa, sin darle posibilidad a que se defendiera, tras una discusión por celos a su llegada a la vivienda familiar después de pasar el día en las fiestas de Arico, localidad de la que es originaria la víctima. Por todo ello, el Ministerio Público solicita veinte años de cárcel para el acusado, al máxima pena prevista por el Código Penal para un caso como el que nos ocupa, al entender que, además del asesinato alevoso, concurre el agravante de parentesco. En dicho escrito de la Fiscalía, se considera igualmente probado que, tras volver de Arico y acostar a la niña, hija de ambos, “el acusado propició una discusión con su esposa” y, movido por los celos, le asestó hasta cuatro terribles puñaladas con un cuchillo de cocina cuando se encontraban en el salón de la vivienda. Una de esas cuchilladas “seccionó la pared anterior del ventrículo derecho así como la cara ventral del lóbulo inferior del pulmón derecho, lo que le produjo a Clementina un masivo sangrado interno (…) que le causó la muerte fulminante”. Siempre según la acusación pública, el ahora acusado depositó luego el cuchillo en la mano de la víctima para posteriormente autoinfligirse cuatro incisiones en el abdomen y dos arañazos, para simular así una reyerta entre el matrimonio.

Después de ello alertó al hijo mayor, que se había quedado en Arico, para que avisara a una ambulancia sin darle más explicaciones.

Circunstanciales

En la sesión de ayer declararon varios testigos, todos ellos circunstanciales. Fue precisamente el testimonio del hijo mayor, hoy mayor de edad, quien encogió el espíritu de los presentes dada la entereza que mostró a la hora de superar semejante trance.

Hoy se reanuda el juicio con las pruebas periciales. Si todo transcurre según las previsiones, se espera que el próximo jueves se entregue el objeto de veredicto para que decida el jurado.