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Olvidos no permitidos – Por Óscar Herrera

   

Seguramente a estas alturas, todos le estamos exigiendo a Ayoze Pérez como si ya fuera un jugador consagrado y nos olvidamos de sus 20 años, de su falta de experiencia en el fútbol de élite y de que a estas alturas el año pasado apenas llevaba un par de partidos en Segunda División B. No le exigimos por lo que cobra, faltaría mas; lo hacemos porque hemos llegado a la conclusión de que es el jugador más determinante de este Tenerife novato en la categoría, como novato y con la L de prácticas en su dorsal 26 que porta el de San Andrés. La presión se paga y pasa factura. Casi todo lo que le hemos oído al chico en entrevistas y ruedas de prensa nos ha llevado a la errónea conclusión de que tiene la personalidad de un jugador maduro y ya de vuelta. Y nos olvidamos de nuevo de que el entorno blanquiazul es como un yugo por el que han doblado sus rodillas jugadores y entrenadores mucho más experimentados. Y entonces, ¿por qué lo hacemos? Creo de verdad que estamos trazando entre todos el camino equivocado con este chico. El pantano negociador en el que lo han metido unos y otros ha acabado por salpicar a un pibe que solo quiere jugar al fútbol y triunfar. Tiene cualidades de sobra para hacerlo, pero estamos corriendo el riesgo de matar a la gallina de los goles de oro. Me cuentan en su entorno que todo esto no le afecta lo más mínimo. Permítanme que lo dude. Ayoze está cruzando la línea, y no por culpa suya, que va de héroe a villano futbolístico poco a poco. La Isla futbolística empieza a ver en Ayoze a ese imberbe que ya solo piensa en libras y contratos que quitan el sentido. Y nos volvemos a olvidar de que ser ambicioso no es ningún pecado. Todos queremos progresar y ganar más dinero siendo valorados. ¡Todos! Y el que diga lo contrario sabe que se autoengaña. Todos queremos hacerlo en nuestro entorno y cerca de nuestra familia, pero si fuera necesario y se dieran las circunstancias, daríamos el paso de buscar fuera lo que no nos pueden dar aquí. Se llama sobrevivir y labrarse tu futuro y el de tu familia. ¿Tan difícil es de entender?