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El personal – Por Jorge Bethencourt

   

Hace un par de años Obecan cifraba en 172.000 los empleados públicos de canarias. Llegó la crisis, se nos cayeron los palos del sombrajo y empezaron los despidos en las empresas y los cierres de negocio y los ERE y toda la pesca. Y se nos avisaba -siempre sin cifras oficiales, pura estimación- que las administraciones públicas se estaban apretando el cinturón como todos. Es un hecho que el Gobierno central nos financia con casi mil millones menos al año. Y es un hecho que Canarias es una de las comunidades con sueldos más bajos y mayor número de parados (junto a Andalucía). Es un hecho que los de Madrid nos subieron el IRPF. Y los de aquí el IGIC. Y que el bloque de impuestos propios de Canarias ha vuelto a crecer por la vía de subir los tipos, cambiar los hechos impositivos o restituir impuestos que no se aplicaban. Es decir, es un hecho que nos ordeñan más porque Madrid manda menos dinero. A veces tan escandalosamente menos que clama al cielo. Por eso llama la atención que el Gobierno canario haya subido los gastos de personal el 2%. Si en Sanidad los sindicatos dicen que hay menos personal. Si el propio Gobierno afirma que hay 3.000 trabajadores menos en sus plantillas. Si se ha bajado o congelado el sueldo de los funcionarios. Si en la EPA se afirma que hay 8.500 empleos públicos en Canarias… ¿Es verdad todo esto y el gasto sigue subiendo? Pues algo falla. Si uno se molesta en mirar la diferencia entre la realidad de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) de la Comunidad Autónoma (las plantillas oficiales con determinación de las plazas o puestos de trabajo existentes) y la compara con la realidad de las consejerías, se encontrará un mundo donde navega todo un ecosistema de especies laborales acogidas a mil y una variedades morfológicas de contratación. Desde el comienzo de la crisis hasta hoy, los gastos de personal de las comunidades autónomas han crecido el 20%. De 44.000 millones en 2007 a 52.000 en 2013. Apaga la luz y vámonos. Es verdad que en Canarias se ha hecho un enorme esfuerzo por mantener servicios como la Sanidad y la Educación. Pero no todos los funcionarios son médicos y maestros. La Administración que -dijeron- iba a adelgazar sigue gorda como una tralla.

www.jorgebethencourt.es | @JLBethencourt