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Petróleo en Mauritania – Por Francisco Pomares

   

Se vienen publicando en los últimos días y con cierta frecuencia informaciones en las que se habla del descubrimiento o incluso de nuevas bolsas de petróleo cerca de Canarias, en territorios bajo soberanía de otros países. La última información -publicada la semana pasada- nos presenta la noticia de un importante yacimiento frente a las costas de Mauritania. En realidad, se trata de una bolsa conocida y explotada desde hace años, con rendimientos cada día más menguantes, pero que -aun así- han tenido un enorme impacto en el desarrollo económico de Mauritania, uno de los países más pobres y despoblados del planeta. Pero la noticia no es nueva, sólo se presenta como nueva. Lo cierto es que una suerte de serpiente petrolífera recorre el subsuelo por las costas del occidente africano desde el norte marroquí hasta el sur del golfo de Guinea y que hay países -como Nigeria (en la zona de Biafra) o como la propia Guinea Ecuatorial- en los que la explotación de los recursos petrolíferos es hoy la principal fuente de riqueza, sin que ello haya servido para mejorar las condiciones de vida de la mayoría de sus habitantes. El objetivo de estas informaciones -incluso de las que nos descubren la pólvora, como ocurre con la de Mauritania- no es inocente: se trata de vendernos la idea de que el petróleo está ahí y si no lo sacamos nosotros lo sacarán otros. Pero ese no debiera ser la cuestión a debate. No supone para Canarias los mismos riesgos extraer petróleo a 60 kilómetros de distancia que hacerlo a mil. Cuanto mayor es la distancia, menores son los riesgos de que un vertido accidental nos alcance, es de Perogrullo. Ocurre que personalmente soy partidario de las prospecciones, aunque eso no presuponga que sea también partidario de extraer el petróleo. Lo he escrito en varias ocasiones: debemos saber lo que hay ahí debajo, y sólo cuando sepamos la cantidad de petróleo que hay, a qué profundidad se encuentra y con qué técnicas podría ser extraído, conoceremos los riesgos reales y las ventajas y beneficios de una posible explotación. Entonces, no antes, estaremos en condiciones de tomar una decisión sobre si conviene o no sacar lo que hay. Y para que en Canarias nos sumemos a esa decisión, debería producirse alguna compensación directa. No defenderé que se extraiga petróleo si no hay compensaciones claras para las islas. Gratis, no. Por desgracia, ese debate ha sido sustituido por la propaganda y los hechos consumados. Hoy el debate sobre el petróleo es una guerra en la que -como en todas- la primera víctima es la verdad. Porque ya no hay dos posiciones: lo que hay son dos bandos. Y lo peor que llevo es como desde ambos bandos se nos manipula y nos miente…