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Un pozo de… – Por Rafael Muñoz Abad

   

Decía un tal José Martí que la libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía. Razón por la que seré meridiano y como apenas puedo representarme a mí mismo, no incluiré la habitual referencia al Centro de estudios africanos de la ULL. Si bien es cierto que a la desesperación por huir del hambre y la miseria no hay alambrada o muro que se le interponga, no lo es menos que sería un grave y peligroso error enviar un mensaje de puertas abiertas. Aun así, lo que viene aconteciendo en Ceuta y Melilla trasciende el mero hecho de la soberanía nacional. Las ciudades autónomas son el linde más meridional de Europa y a la vez espacios con limitados recursos de acogida. Allende las fronteras de los hombres, la vida humana en la mar es una prioridad absoluta. La Guardia Civil realiza una labor encomiable y muchas vidas ha salvado; acusarla de violencia ya no sólo es un acto de hipocresía o un signo más de populismo al que este corral político nos tiene habituados, sino un ejercicio de cobardía y un malnacido el que lo perpetra. Ajeno a yihad alguna, el inmigrante desesperado es una víctima de su entorno y de nada es culpable; y aquí, aquellos estúpidos, que detrás del parapeto del islamismo se escudan, ni de esto entienden ni saben; pues la inmensa mayoría son desgraciados que ni para comer tienen y que en busca de pan, a las orillas de Europa arriban.

El Plan África de aquel trasnochado y su cortezuela de monigotes osaba solucionar las complejas realidades africanas a base de limosnas maquilladas como ayudas al desarrollo. Lamentable. No hemos comprendido nada y en pañales respecto a las necesidades africanas aún estamos. Y ahora, a la Union Europea y su política de inmigración ilegal le toca: un pozo de hipocresía. Bruselas prioriza las relaciones con Marruecos y le importa un bledo que la frontera con Argelia sea un cementerio anónimo del que nada dicen los telediarios; que la gendarmería marroquí sea un alumno aventajado de la Gestapo; o que más al sur, miles de subsaharianos lleguen zarandeados a manos de los nuevos tratantes; y estos últimos sí que saben algo de islamismo.

Rafael Muñoz Abad, del Centro de estudios africanos de la ULL
@Springbok1973
cuadernosdeafrica@gmail.com