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A veces soy humano>

Rebeldía, en paradero desconocido – Por Félix Díaz Hernández

   

Nadando entre los mares de la obligación y la devoción, un año más he asistido a las multiplicadas fases del concurso de murgas de Santa Cruz de Tenerife y a su correspondiente final. Desde muy joven iba a estos espectáculos por pura diversión, era una cita obligada, casi como parte de un código imbricado en mi perfil genético por haberme criado en el barrio de La Salud.

Han pasado muchos años desde entonces pero hay cosas que no han cambiado demasiado: letras críticas sustanciadas, dependiendo de la murga con mayor o menor gracia, en la vida diaria de los barrios; palabras lacerantes y algún insulto destinado a los políticos que gobiernan nuestra existencia; y bajo mi punto de vista mensajes para enaltecer una cierta rebelión ciudadana contra las injusticias que nos desayunamos cada día.

Quizás por las experiencias vividas, por mi manía de analizar nuestra realidad sociopolítica o por un simple ejercicio crítico me pregunto: ¿y dónde ha estado esa rebeldía el resto del año? Conozco a algunos murgueros que la derivan hacia la solidaridad y la emisión de alguna proclama allí donde les prestan un escenario, un micrófono o un atril. Sin embargo, no me creo que las más de mil y pico personas que ensayan y repiten esas estrofas durante medio año, y que se suben a un escenario a cantarlas, sean consecuentes con lo que dicen. Más bien estoy madurando la idea de que esos 30 o 60 minutos de actuación y rebeldía mueren al cerrase el telón, sirven como la espita de la olla a presión para liberar vapor. Si es así, al final ¿dónde está la rebeldía? Particularmente creo que en paradero desconocido.

@felixdiazhdez