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Relevo en Capitanía – Por José Manuel Padilla

   

El próximo lunes, día 17, se va a realizar en el Palacio de Capitanía General la toma de posesión del nuevo general jefe del Mando de Canarias, el capitán general para nosotros. Se ha ido un gran general, pero la cantera es muy buena, por lo que, con toda seguridad, el nuevo ocupante del noble edificio de Capitanía sabrá estar a la altura de los que le han precedido. La cantera es muy buena porque el nivel de formación, preparación y eficacia de los militares españoles, generales, jefes, oficiales, suboficiales y tropa se podría definir, utilizando una proposición matemática, diciendo que es: directamente proporcional al grado de dificultad con que se encuentran para desarrollar la función que la Constitución les señala. Dicho de otra forma, con menos palabras: a mayor dificultad, mejor servicio. Esta proposición es, realmente, un axioma, porque no precisa demostración, es algo que se vive en el día a día, que se palpa en el ambiente, que se ve y se oye en los medios y que ha hecho que de un tiempo a esta parte las Fuerzas Armadas sean la institución más valorada por los ciudadanos españoles.

No ha de extrañarnos, por tanto, que los generales que están pasando por el Palacio de Capitanía General tengan todos un parecido perfil. Todos tienen varios títulos y diplomas, todos poseen varios idiomas, que en terminología militar quiere decir que los hablan y escriben correctamente y todos han desempeñado misiones en el extranjero en donde han dejado el prestigio del Ejército español en un gran lugar.

El último general que ha residido en ese bello palacio ha sido el Teniente General Juan Martín Villalón que recientemente ha pasado a la reserva. Hace muy pocos días este periódico decía de él: “En su hoja de servicios brilla como luz posterior que, bajo su mando, las tropas isleñas destinadas en la guerra de Afganistán culminaron con éxito una operación de repliegue y que son las más condecoradas de todas las enviadas por España al terrible conflicto bélico en el referido país asiático”.

Ha estado poco tiempo entre nosotros, pero en ese breve tiempo ha sido capaz de importantes realizaciones tendentes a ampliar los lazos de unión entre Ejército y pueblo canario. Ejemplos de ello son el macroconcierto en Candelaria y más recientemente y más importante, la celebración de los 425 años de la fundación de la Capitanía General de Canarias, que deja en marcha, con un montón de actos programados a lo largo del año, muchos de ellos, y eso es algo destacado y novedoso, tendrán lugar en las llamadas islas menores, casi siempre olvidadas. Además, se ha integrado en la sociedad canaria de una manera sorprendente, porque no es que haya tratado de cumplir con un protocolo derivado de las obligaciones de su cargo, no, ha ido mucho más allá. Deja aquí un gran número de amigos pertenecientes a muchos ambientes distintos. Se ha preocupado de conocer el modo de ser y de vivir de los canarios, también de su gastronomía, en algún restaurante típico de San Andrés es persona conocida y apreciada.

Se ha entusiasmado con nuestro folclore y se va convertido en un gran conocedor del mismo. Buena prueba de ese entusiasmo es que al dejar Canarias ha querido enviar a su ciudad natal, Melilla, un regalo de estas islas y ha elegido lo que considera lo mejor, su folclore, por eso irá a su tierra acompañando a nuestro grupo más representativo, Los Sabandeños, que, llevados de su mano darán allí un concierto el próximo mes de mayo, que conociendo a los actuantes y al auditorio será, sin duda, un concierto memorable.