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A remo hasta las islas Barbados

   
El sueco Peder Åström travesia Atlántico en solitario a remo

Peder Åström quiere denunciar los daños irreparables producidos por la pesca de arrastre. / DA

NICOLÁS DORTA | San Miguel

Peder Åström llevaba días intentado salir desde la Marina de San Miguel rumbo a las islas Barbados. El viento, las corrientes y algunos problemas técnicos, impedían comenzar el viaje hasta que el viernes consiguió iniciar la dura aventura. Su madre, siempre a su lado, es el mayor apoyo, pero el joven Åström, de 35 años, estará completamente solo en una pequeña embarcación, un reto físico y también psicológico que le ha obligado a entrenarse en cuerpo y mente desde Suecia, donde vive, cerca de la ciudad a Estocolmo. El joven será, si lo consigue, el primer sueco que atravesará el Atlántico en solitario en una embarcación a remo, afirmaba, y llegar a la isla de Barbados, ubicada en el mar Caribe, en un tiempo no superior a los cien días. Åström, de profesión techador, realiza esta hazaña por varios motivos. Por un lado, quiere denunciar los daños irreparables producidos por la pesca de arrastre y ayudar a la organización ecologista Naturskyddsföreningen, dentro del Proyecto Atlántico. Igualmente quiere conseguir un récord que aún nadie ha logrado en su país y conocer los límites de su cuerpo tras sufrir un terrible accidente que estuvo a punto de dejarle paralizado.

Para ello cuenta, además de con su fuerza física y psíquica, con una embarcación Ocean Row adaptada, Blimka, que mide poco más de siete metros por dos, en la que lleva un receptor de AIS, un plóter y, en la popa del barco, tiene instalados seis paneles solares para cargar las baterías. Para la comunicación con otras embarcaciones lleva instalada una radio VHF.

El plan de navegación consistirá en remar en turnos de dos horas con un descanso de otras dos y dormir entre cuatro y seis horas durante la noche. Comerá únicamente alimentos deshidratados y chocolate y a bordo de la embarcación se ha instalado una potabilizadora eléctrica que le suministrará agua potable y un pequeño campin.

En estos días, algunos turistas que pasaban por el muelle deportivo de San Miguel le preguntaban al joven qué le había llevado a intentar semejante proeza náutica. Junto al joven Åström estaba su madre, en todo momento receptiva, contestando a las preguntas de los curiosos y sobre todo emocionada por el reto único y valiente de su hijo, que deberá aplicar sus dotes con la navegación y hacer frente a los misterios del mar, como ya lo fueron sus antepasados vikingos.