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Resucitan las ‘hogueras’ del Che – Por Gerardo Daniel Settecase

   

En plena apoteosis triunfalista de la Revolución Cubana, Ernesto Che Guevara, juró establecer “una hoguera antimperialista en cada país latinoamericano” -lo que intentó hasta personalmente- apoyando toda agrupación terrorista. Afortunadamente fracasó. De lograrlo, la región sería una copia de África: varios países inconclusos controlados por genocidas, corruptos, bandas criminales o terroristas. Pero -aún cuando su sueño de un mundo mejor fuere una utopía plausible, ante el aplastante dominio fascista estadounidense imperante-, le impugna su intento de imponer el pensamiento político único, como actualmente intentan gobernantes que, tomando su relevo calificándose de progresistas, reencendieron esas hogueras. Como los de Venezuela y Argentina que persiguen a opositores (López en Caracas y Macri en Buenos Aires, entre otros muchos), a empresarios, comerciantes, medios de comunicación, EE.UU., Bruselas y otras plagas, acusándoles de los males generados por Cristina Kirchner y el extinto Hugo Chávez, al imponer recetas bolcheviques fracasadas, como demuestran la desaparición de la Unión Soviética y Europa del Este. Hoy Venezuela y Argentina, a raíz de esas recetas rebautizadas Socialismo Siglo XXI, (control estatal de precios, producción y de mercado de cambios, expropiaciones, limitación de comercio internacional, mayor presión impositiva para uso electoralista), sufren hiperinflaciones, endeudamiento externo, desabastecimiento, retracción de inversores de riesgo, caída de reservas, y un descontento social que Kirchner y Nicolás Maduro reprimen duramente, mientras asfixian periódicos críticos, expropian medios audiovisuales, prohíben protestas opositoras y procesan sus dirigentes, someten Justicia y Parlamento y amenazan iniciar guerras civiles con arengas castristas a sus huestes armadas: la Cámpora y Fuerzas Revolucionarias Chavistas respectivamente. Ambos han encendido las hogueras del Che sin importarles caminar sobre cadáveres, emulando al guerrillero argentino en su sueño de un utópico mundo mejor. Kirchner y Maduro pasan de utopías pero no de miserabilidad por poder eterno. Aunque necesiten genocidios a la norcoreana para lograrlo.

gerardoctkc@gmail.com