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De San Petersburgo a San Miguel

   
FRAGATA RUSA Shtandart

En el siglo XVII el zar Pedro el Grande mandó a construir esta embarcación, cuya réplica atraca en San Miguel. / NICOLÁS DORTA

NICOLÁS DORTA | San Miguel

El capitán Vladimir Martus lleva algunos días en la Marina de San Miguel con su tripulación, unas veinte personas, a bordo de la fragata rusa Shtandart, una réplica exacta como la que en 1703 mandó a construir el zar Pedro el Grande. La nave permanecerá en aguas tinerfeñas hasta el 14 de febrero. Mientras, está siendo un verdadero escaparate para los curiosos que se acercan a contemplar sus enormes mástiles y su preciosa estructura.

El Shtandart viene desde San Petersburgo, aunque no directamente. Ha ido bordeando la costa europea, con paradas en varios países. Desde San Miguel partirá rumbo a Holanda a la fiesta nacional del Día del Rey. En Tenerife estará Vladimir y los suyos algún tiempo para recorrer los mares canarios. Pero sobre todo la Shtandart es un barco escuela donde trabajan jóvenes marineros de diferentes nacionalidades que quieren ser futuros marineros. Experimentan cómo se vive en un barco hace siglos, como si estuviesen en la navegación de antaño. Ayer el barco realizó una demostración de salvas, emulando las costumbres del siglo XVIII cuando los navíos eran los encargados de señalar la llegada del mediodía. Al acto asistieron entre otros invitados, el alcalde de San Miguel de Abona, Valentín González, que realizó una visita al barco.

Wladimir Martus capitán fragata rusa Shtandart

Wladimir Martus, capitán del Shtandart. / N.D.

Días antes Vladimir y los suyos han preparado el barco para la ocasión, aunque el trabajo nunca falta en una nave de estas características. “La entrada es libre, puede entrar quien quiera”, indica el capitán. Los turistas no tardan en llegar y sacar fotos. Un matrimonio de Manchester se muestra sorprendido por la altura de sus velas. Vladimir muestra unas instalaciones que emulan la dura vida en el mar. Los marineros duermen en hamacas que cuelgan dentro de la proa mientras el ligero balanceo aprieta los cabos y hace sonar la madera. La cocina es amplia y en la mesa no falta la buena comida para reponer fuerzas. “Cada persona tiene una misión y nos ayudamos para que todo funcione “, dice el capitán, quien tiene ganas de visitar el Teide, que le atrae mucho. No sabe si tendrá tiempo, pues lo primero de todo es su barco.

Réplica exacta

La Shtandart tomó parte en acciones militares del zar hasta el año 1714, cuando fue dada de baja. Más tarde fue promulgado un edicto de conservación del “Primogénito de la flota”, como así lo nombró Pedro el Grande, en calidad de monumento a la industria naval rusa.

La Shtandart fue desmontada por Catalina I con la orden de hacer una nueva, pero esa orden solo sería ejecutada trescientos años después. Posteriormente, en 1994, un grupo de entusiastas de San Petersburgo se puso a construir el barco consultando distintas fuentes. La réplica es similar al prototipo, pero está construida de acuerdo a los requisitos modernos de seguridad. El 4 de septiembre de 1999, la nueva Shtandart fue bautizada y su primer viaje lo hizo el verano de 2000 por la ruta de la Gran Embajada, la misma que hizo hace 300 años.