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San Valentín y las rosas rojas

   

EUROPA PRESS | Madrid

Las flores que enviamos o regalamos a alguien con motivo de una fecha o celebración especial, o simplemente porque nos acordamos de esa persona, siempre llevan implícito un mensaje. Por eso, Tulipia.com se centra en el lenguaje de las flores y en la festividad de San Valentín, que mañana volverá a convertirse en la fecha de los enamorados por excelencia, y apuesta por regalar rosas rojas para no fallar a la hora de transmitir los sentimientos más intensos al ser querido.

Los expertos floristas de Tulipia aseguran que las rosas rojas son las flores más vendidas en San Valentín, fundamentalmente porque, entre todas, son estas las que siempre nos remiten al amor en su aspecto más pasional. Desde esa idea, si decidimos mandar un ramo de rosas rojas a alguien, le estamos mandando una declaración de amor, pasión y amistad profunda. A través de las rosas rojas hablamos y mostramos, sin necesidad de recurrir a las palabras, sentimientos que muchas veces nos cuesta verbalizar.

Así las cosas, desde la floristería e-commerce recomiendan optar por las rosas rojas grandes, de variedades escogidas como las red naomi, grand prix o freedom, llegadas de los mercados mundiales de la flor, de Holanda y de Colombia.

Se trata de flores de gran porte y belleza, muchas de ellas cultivadas de forma personal, consiguiendo mediante podas y cuidados expertos una o dos flores por rosal, para que puedan cumplir con las exigencias de calidad que plantean los entendidos de todo el planeta. Desde esa perspectiva, hoy en día se pueden encontrar rosas de tallos que llegan a los 1,20 centímetros de altura, siendo su longitud un baremo de calidad. De igual modo, en los últimos años los productores se están esforzando en conseguir rosas de variedades olorosas, volviendo la vista a rosales antiguos y consiguiendo con ellos nuevos ejemplares de gran belleza como los red piano.

La conservación

El cuidado de las rosas una vez que las recibimos, para que duren al menos una semana, requiere cumplir con una serie de consideraciones. Hay que tener en cuenta que las flores salen de una cámara de conservación a cinco grados centígrados y no debemos someterlas de golpe a temperaturas muy elevadas. Al recibirlas, lo adecuado es colocarlas en el lugar más fresco de la casa durante varias horas, y luego ya podemos ponerlas en otra habitación más cálida.

También es conveniente poner en el agua unos granos de alimento para flor cortada, un preparado que realmente aumenta la duración y la apertura de las rosas. Finalmente, tenemos que ver que el corte que le hacemos al llegar a casa en forma de bisel deje en el tallo un color claro y no negruzco, pues ese color oscuro indica que la herida que le hemos causado ha cicatrizado y la flor no podrá tomar agua.