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Turismo suicida – Por José Antonio García de Paredes

   

El turismo en canarias supone una tercera parte del PIB interior (29,6%) que en euros son 12 mil millones y pico; abarca el 34,7% del empleo en el Archipiélago (aprox. 260 mil puestos de trabajo, y se recauda por esta vía cerca de un 30% del total de los impuestos (1.600 millones de euros). Es el sector económico clave y en 2013 batimos récord de estancias situándonos en cifras de 2006 con seis millones de visitantes en cada provincia; sin embargo, también hemos roto el suelo del desempleo con 275 mil parados, incrementado la pobreza y deprimido la calidad de vida. ¿Cómo puede ser posible eso cuando en Kuwait están haciendo una isla residencial artificial con lo que le ganan a su millón de turistas anuales? Existen varias claves, la del incremento de visitantes es sin lugar a dudas la situación prebélica que vive la competencia en el norte de África, los turoperadores han desviado su negocio del Mediterráneo hacia nuestras costas en donde las camas tienen un precio similar de bajo, como el resto de los servicios, en comparación con Inglaterra y Alemania, principales países emisores.

Respecto al empleo podemos decir que los datos del sector son importantes, uno de cada tres empleos es turístico, hay subidas mínimas en restauración (2,5% más) agencias de viajes receptivas (2,1% más), actividades recreativas y culturales (1,8 más); pero en alojamiento se mantiene igual (0,1% menos). La reforma laboral no ha ayudado mucho y desde luego no debió aplicarse a sectores sensibles con la calidad, los reglamentos turísticos deberían incluir un mínimo de personal por habitación o categoría del establecimiento, pero al empresariado le ha resultado muy fácil reducir la calidad (o aumentar en numero de horas de trabajo) para beneficiarse de la norma. Según los estándares aceptados, la proporción entre personal directivo o cualificado y el subordinado es 20% versus 80%, abundan los contratos en precario y los temporales en una zona turística donde no existe la estacionalidad.

La inmensa mayoría del dinero que genera el turismo no se queda aquí, 2/3 partes de los impuestos recaudados se reinvierten en gasto público (917 millones de euros) muchas veces en una publicidad que deberían financiar los operadores de viaje, no se consideran otras acciones o gastos como los ocasionados por patronatos, empresas públicas de turismo o similares. Las tasas de puertos y aeropuertos del Estado se van a Madrid directamente “sin pasar por la salida” y nos queda únicamente lo que gasta el turista en los comercios. Respecto al gasto de un hotel, el 30% se le va en abastecimiento y el 70% en personal, muchas cadenas hoteleras se abastecen en la península y traen contenedores para llenar sus economatos. En cuanto al personal, cuanto menos se gasten los dueños, más beneficios obtienen.

Es insensato decir que “al turista hay que darle lo que pida”, como reclama la patronal de la construcción tinerfeña, eso es como dejar que tu hogar lo decoren las visitas, en primer lugar porque el turista no pide, lo hacen los empresarios operadores que ganan con el viaje y los traslados de los clientes, cobrado en origen, mucho más que lo que les cuesta alojar a sus clientes, hay multinacionales que disponen de todo el paquete, viaje y estancia, incluso el 25% de los turistas que nos vistan lo hace dentro del “todo incluido” (3,2 millones de turistas) “factorías para hacer guiris” que es similar a si durmieran en una roulotte, nadie demandaba mas camas si hoy se ocupan las mismas que hace 9 años, pero el afán constructor destructor del sur, no saber hacia dónde dirigirnos y dejar la política turística al capricho a los intereses de los turoperadores es suicida, por eso se dan esas cifras paradójicas.