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MALDITO PARNÉ >

Unidad y más ilusión – Por María Fresno

   

En la tribuna del salón de actos de Presidencia del Gobierno, José Carlos Francisco, presidente de CEOE-Tenerife, lanzó tres mensajes claros: unidad, ilusión y menos regulación. Esto ocurrió el pasado jueves, durante la entrega de los premios que la confederación de empresarios da anualmente a figuras relevantes de las Islas. En el acto estaba la crème de la crème de la sociedad política y empresarial de Canarias, o sea, los mismos de siempre. El Gobierno regional en pleno, consejeros del Cabildo insular, senadores del PP, del PSOE y de CC; el alcalde de la capital y representantes del sector empresarial de la Isla (turismo, comercio, industria, agricultura…). No faltó ni el tato, bueno sí. El ministrable Soria, que estaba invitado, pero no asistió (debe ser que Canarias está cada vez más lejos de Madrid). Hasta sus colegas de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) ocuparon un lugar preferente. Pero la función de la CCE no era adornar el acto, sino confirmar lo que el presidente de la patronal tinerfeña resaltó en su presentación: la unidad empresarial, dejando claro que el pleito insular hay que enterrarlo en beneficio de todos los canarios y ver las Islas como un todo. Estas palabras de José Carlos Francisco eran un dardo directo a la bronca política que están escenificando en estos momentos los presidentes insulares de los Cabildos de Tenerife y Gran Canaria a cuenta de la ley turística. Una bronca que, por cierto, avala Soria. Pues bien, Francisco les vino a decir que ambas confederaciones llevan tiempo trabajando juntos, en silencio, sin titulares y en beneficio de los intereses de Canarias. El segundo mensaje del presidente de la patronal tinerfeña iba dirigido al presidente del Gobierno, Paulino Rivero, presente en la sala, a quien le dijo que regulara menos. “Los empresarios no queremos que nos subvencionen, lo que queremos es que se simplifique la maraña legislativa”, vino a decir. Una petición que Rivero pareció no escuchar, porque oír la oyó. La ilusión fue el tercer mensaje. “Cada previsión económica es mejor”, dijo Francisco, por lo que se mostró ilusionado por que la situación empieza a mejorar. El último mensaje del presidente, bueno fue más bien una reflexión, estaba dirigida al centenar de asistentes. “Los empresarios ya no estamos tan mal vistos”. Francisco ironizó diciendo que habían llegado a la sede de Presidencia del Gobierno andando (él y Juan Rosell) y nadie los había increpado. Vaya. Y eso es porque la gente empieza a ver que los empresarios no son el problema sino la solución. Así de claro.

@MariaFresno72