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Los vinos de Tenerife se pican

   
ViñedosdeTegueste

Viñas destinadas a producir uva para la elaboración de vinos, en la isla de Tenerife. | DA

MARÍA FRESNO | Santa Cruz de Tenerife

El sector vitivinícola de la Isla no atraviesa su mejor momento. No se trata de un problema de calidad, que sigue siendo extraordinaria, ni de cifras, los número de venta y consumo tampoco están mal, teniendo en cuenta el momento en el que estamos, sino de desunión. La convivencia entre las cinco denominaciones de origen (DO) de la Isla y la reciente DOP (denominación de origen protegida) Islas Canarias está siendo un auténtico calvario. Para entender las razones que han complicado esta relación hay que remontarse a semanas atrás, cuando el Cabildo de Tenerife prohibió la venta de vino bajo la DOP Islas Canarias en la Casa del Vino de Tenerife, al entender que en este establecimiento solo debía despacharse vino elaborado con uvas de Tenerife, no de otras Islas. La consecuencia de esta decisión fue un cúmulo de acusaciones (inoportunas en muchos casos) que ha puesto sobre la mesa la necesidad, urgente, de idear un mecanismo en el que puedan coexistir todas las denominaciones en beneficio del sector. En Tenerife hay, en la actualidad, cinco denominaciones de origen: Tacoronte Acentejo, Abona, Valle de Güímar, Valle de La Orotava e Ycoden Daute e Isora. Cada una de ellas representa a una comarca y funcionan de manera diferenciada, siendo esta diversidad lo que da riqueza al vino tinerfeño. La reglamentación por la que se rigen sus consejos reguladores prohíbe que, por ejemplo, una uva de Ycoden Daute Isora, pueda utilizarse para elaborar vino de otra comarca y comercializarse bajo esa denominación. Con estas normas, las cinco denominaciones de origen de la Isla han coexistido durante años, sin que, al menos públicamente, hubiera ningún problema.

Con el nacimiento, hace unos tres años de la DOP Islas Canarias este modelo comenzó a debilitarse, ya que una de las razones de ser de esta DOP es, justamente, la de dar un excedente de uva a aquellas bodegas que, por los motivos que sean, no han podido cubrir sus expectativas y comercializarse bajo esa denominación. De esta manera, al comprar una botella de vino con DOP Islas Canarias la uva con la que se ha elaborado ese vino puede provenir de cualquier parte del Archipiélago. Y es, precisamente, aquí donde radica el problema.

La DOP Islas Canarias propone ser el paraguas que aglutine al resto de denominaciones amparadas por el modelo de subzonas para favorecer la comercialización del vino de Canarias en el mercado exterior. Algunas de las denominaciones de origen de Tenerife consideran que esta fórmula no es buena ya que temen que se pierda la particularidad de cada comarca. Sin embargo, desde la DOP Islas Canarias estiman que es un modelo perfectamente válido para acabar con las subvenciones y compensar la falta de uva de una bodega de una comarca determinada, con el excedente de otra.

El Cabildo de Tenerife defiende el modelo utilizado hasta el momento e insiste en que la fórmula de subzonas tiene algunas “debilidades jurídicas” que habrá que estudiar. El consejero insular de Agricultura, José Joaquín Bethencourt, pidió “prudencia” y avanzó que el Cabildo está trabajando, en primer lugar, en un modelo de protección en el que se agrupen todas las denominaciones de la Isla y se respete la diversidad de cada comarca porque, aseguró, “no hacerlo sería una torpeza”; y en segundo lugar, en un modelo organizativo “eficiente” que permita la unida de acción. “Todas las opiniones son válidas, pero hay que ser generosos y entre todos buscar un encaje en beneficio del sector”, apuntó.

El director del Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA), Alfonso Torres, apeló a la “sensatez” y aseguró que la DOP Islas Canarias no es ningún caso “excluyente” sino complementaria, y que en absoluto impone al resto de las denominaciones de la Isla su adhesión. “La entrada en esta DOP es voluntaria y legal y la convivencia es viable”, dijo.

La letra pequeña de todo esto no es otra que los intereses de algunos bodegueros que no pueden comercializar uva en otras comarcas porque se lo impide la normativa, pero que ahora, amparados por la DOP Islas Canarias, es legal y viable. Teniendo en cuenta la excelente calidad de los vinos tinerfeños no estaría de más recordar a todo el sector vitinícola de la Isla que, como dice el refrán, clases de vino sólo hay dos: el buen vino y el mejor vino y que en esto es en lo que hay que trabajar.

“Es el fin de las subvenciones”
El presidente de la Asociación de Viticultores y Bodegueros, Hugo Luengo, está convencido de que la DOP Islas Canarias es el único mecanismo para consolidar el mercado del vino en el exterior, “por mucho que lo niegue el consejero del Cabildo, José Joaquín Bethencourt”. “Defendemos la región y la empresa”, matizó, “por encima de la política de la subvención”. Luengo afirmó que la intención de la DOP Islas Canarias es llegar a una fórmula “civilizada” y recordó que la adhesión es “voluntaria”. “No entiendo porque se empeñan en vernos como una amenaza, en lugar de como una oportunidad”. Luengo aseguró que, teniendo visión empresarial, cuando el negocio funciona, funcionará para toda Canarias. “No podemos tener un modelo basado en que cuando no tengo cosecha en lugar de comprarla a quien le sobra, aunque sea de otra comarca, pido una subvención”, explicó.
Mary Paz Silva, Tacoronte Acentejo. Desde la comarca Tacoronte Acentejo lo tienen claro. “No queremos ser la gran superficie del vino. La riqueza del vino de Canarias es su diversidad y eso es lo que hay que vender. No es lo mismo la uva de Tacoronte que la de Abona. El 98% del consumo es local y el cliente de aquí quiere saber de dónde es el vino que consume y a qué comarca pertenece. Es difícil aunar intereses, pero siempre hemos ido unidos”, subraya.

Domingo L. Martín, Abona. Para la comarca de Abona, las últimas declaraciones de la que es la asociación de viticultores y bodegueros (Avibo) en las que insultaba al consejero de Agricultura del Cabildo no representan a esta denominación y, por ello. han decidido retirarle el apoyo. “En un principio apoyamos a la DOP Islas Canarias, pero la realidad ahora es distinta, porque dicen que son los únicos representantes del sector, y eso no es cierto”, remarca.

Jesús Corvo, Valle de La Orotava. La denominación Valle de La Orotava es miembro de la Asociación de Viticultores (Avibo) y exige a sus representantes a que rectifiquen sus ultimas declaraciones porque son “a título personal”.

Carmen Gloria Ferrera, Valle de Güímar. La comarca de Güímar asegura que todas las denominaciones pueden convivir porque “es bueno que la falta de uva de una comarca se pueda compensar con el excedente de otra”.

Jesús Méndez, Ycoden Daute Isora. Para esta comarca estar en la DOP Islas Canarias es “una ventaja”. “Queremos sumarnos porque ganamos más”. El pasado martes el Consejo aprobó su integración. “Nadie nos ha obligado”.