X
Tribuna >

Wert o no Wert – Por Isidoro Sánchez

   

En los primeros días de febrero se organizó una jornada estatal sobre fortaleza y debilidades de la Educación en España, patrocinada por la Fundación Santillana. Participaron antiguos ministros del gobierno español y se repartieron las tareas durantes tres días; para el último se dejó el análisis de las políticas educativas de la democracia. Me llamó la atención que no hablara con fundamento el actual ministro español responsable de la educación, de la cultura y del deporte, José Ignacio Wert. Se limitó el primer día a clausurar oficialmente el acto protocolario. De ser protagonista comprometido hubiera tenido una buena oportunidad para pensar sobre la filosofía y la ética del deporte en los momentos actuales. Quizás le quedase largo porque de filosofía parece no la quiere incorporar seriamente a su política educativa gubernamental. Y porque en la ética se hubiera trabado ante la reflexión pública que recientemente ha realizado en alta voz la profesora Adela Cortina, catedrática de Ética y Filosofía en la Universidad de Valencia, (El País, sábado 1 de febrero), analizando la situación en el deporte español. Me habría gustado conocer, en su caso, la contestación del ministro Wert al respecto pero no fue posible, ya que prefirió, y se limitó, clausurar la primera jornada del lunes 3 de febrero una vez finalizada la ponencia La educación española desde la perspectiva internacional. Pasó de largo en relación a la ponencia que contemplaba las claves para mejorar la educación: evaluación y profesorado. De haberse quedado hubiera conocido algunos mensajes que sobre la materia se traslucen en el artículo de la catedrática Cortina, al referirse a unos aspectos claves para entender la situación actual del deporte español donde parece que el dinero lo es todo y se justifican fácilmente los dislates cometidos en los clubes, principalmente de fútbol. Puro mercantilismo por lo que se ve y aprecia. A este respecto la profesora comentó: “Si el dinero es el fin, la actividad deportiva se corrompe y comienza a oler mal”. Entonces me pregunto: ¿Dónde está la ética del deporte? Terminando mi artículo de opinión recibo un mensaje de un colega industrial jubilado que evoca la frase que escribiera a mitad del siglo XX otra mujer, la filósofa rusa-norteamericana Allisa Z. Rosenbaum, que escondía el seudónimo de Ayn Rand: “Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra tí; cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada”.