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Yo con yo – Por César Martín

   

Pierdo la noción del tiempo y ya no se lo que esperar de mí mismo. Al fondo suena Lillies in the Valley, que compusiera Jun Miyake para la película Pina. La madrugada avanzó lo suficiente como para que pueda sentir el silencio de la noche penetrando en mi subconsciente. Apenas dos apuntes sonoros me hacen tener presente que la vida continúa ahí fuera. La ciudad duerme, pero yo no; yo danzo como los personajes del filme. Amarrado a mis propios pensamientos transito entre álbumes de fotos y las sobras del almuerzo. Intento conciliar recuerdos con presentes; la jugada no suele salir como uno quiere. Siempre habrá dos versiones de la historia, dos puntos de vista, antagónicos y putos. La verdad es según quien la mira. “Construye tú la tuya, condescendencia es lo último que yo necesito”, le digo en voz alta a la última imagen que reviso en la pantalla del ordenador. Definitivamente, la noche es de los fantasmas. Algunos han decidido presentarse sin avisar. No me queda otro remedio que dejarlos pasar y ofrecerles algo para tomar, hay que ser cortés con las visitas. Obviamente declinan la invitación, los espectros y sus problemas con lo físico. Esta vez no permito que me atormenten e intento mantener una conversación distendida. No están por la labor, ellos solo piensan en incordiar. Forcejeamos. Logro no dejar que me venzan, y aunque disfruto el sabor de la victoria, siento el desgaste a su paso. Logro que se alejen sin dejar de oír las amenazas. Volveremos, aseguran ellos. Estaré preparado, les prometo yo. Avanzan las horas mientras siento que la respiración no camina cuello abajo. Los bronquios se obstruyen; pitidos aéreos anuncian el alma cansada. Me pica la piel. Rasco y encuentro el placer etéreo. Hay capítulos que hubiera preferido perderme. Ahora lo veo, pero en aquel entonces vivía a corazón abierto. Dar sin medir. Como idea era perfecta, pero nadie me advirtió de los efectos secundarios. ¡A ver quién paga ahora los platos rotos! La putada: no saber vivir de otra forma; manda huevos. Mañana me levanto y lo vuelvo a intentar. Venga, va.

@cesarmg78