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Artesanía de vocación innovadora

   
Isabel Hernández, realejera de 83 años, desarrolla su creatividad como encajera caladora. | DA

Isabel Hernández, realejera de 83 años, desarrolla su creatividad como encajera caladora. | DA

DIARIO DE AVISOS | Santa Cruz de Tenerife

La profusa literatura empresarial, auspiciada por la recesión económica, pone el acento en la innovación como factor decisivo para introducir un producto en un mercado cambiante. Exige del empresario una continua evolución, algo que parece incompatible con los oficios artesanos; sin embargo, subirse al tren de la innovación es básico para ser competitivo. Los artesanos tinerfeños Esperanza Núñez, Isabel Hernández y José Javier González ya viajan en dicho tren. En este periplo empresarial, el Cabildo de Tenerife, a través del Área de Empleo y Desarrollo Económico, que dirige Efraín Medina, ofrece a estos profesionales de la manufactura una hoja de ruta y un aliento constante no solo en forma de cursos de formación o participación en ferias, sino también, y como punta de lanza para la competitividad, mediante workshops sobre innovación en el sector artesano o haciéndoles partícipes de las Jornadas Profesionales de la Moda.

“La búsqueda de la innovación en la artesanía -comenta Efraín Medina- persigue la adaptación de estos productos, no siempre ligados al patrimonio etnográfico, al mercado actual. Nuestro objetivo es que los artesanos se conviertan en auténticos empresarios que sepan adaptar su creatividad a una sociedad cada vez más exigente, pero deseosa de productos exclusivos, propios de la manufactura. Ahí está nuestra oportunidad”.

Esperanza Núñez
La lagunera Esperanza Núñez es técnico en imagen de sonido, campo en el que trabajó 10 años hasta que el paro la llevó a descubrir la artista que llevaba en su interior. Ahora es artesana del esmalte y produce una original bisutería colorista que comercializa bajo la marca La Machanga. “El padre de mi pareja era el orfebre Ventura Alemán. Quise continuar con esa labor, utilizando sus herramientas”. Esperanza empezó en 2007 a desarrollar su técnica y creatividad, consiguiendo tres años más tarde el carné de artesano del Cabildo de Tenerife.

Desde entonces, los cursos de la Corporación Insular y la asistencia a ferias le han ayudado a madurar como empresa. “La formación recibida en nuevas tecnologías y comercio electrónico, además de la participación en ferias, es un continuo aliciente para mejorar la imagen, que pasa por una buena presencia en redes sociales o el conocimiento de las estrategias de marketing. Ahora me ilusiona la posibilidad de participar en un workshop sobre innovación en artesanía”.

José J. González (diseño y reciclaje) y Esperanza Núñez (esmalte). | DA

José J. González (diseño y reciclaje) y Esperanza Núñez (esmalte). | DA

Isabel Hernández
La realejera Isabel Hernández Toste, encajera caladora, tiene 83 primaveras y encarna el espíritu innovador. Lejos de acuciar cansancio en sus dotes creativas, muestra un inusitado convencimiento de la necesidad de adaptar un oficio tan tradicional como el suyo a las nuevas exigencias.

Sus calados ya han colonizado zapatos, lámparas, colchas, sillones, alfombras, biombos, bolsos y chales, entre muchos otros objetos, embellecidos con su ingenio y una dedicación sin horarios. Aprendió este arte desde niña de forma autodidacta gracias a su abuela, marcadora, y a su madre, que enseñaba a varias decenas de niñas a calar, además de pintar, bordar y hasta leer. “Recuerdo cuando me ponía debajo del bastidor, golpeando el ovillo desde abajo”, comenta traviesa. “No me enseñaron, sino que aprendí de tanto ver”.

Con más de 70 años de experiencia creativa, Isabel dice que nunca se ha detenido: “Es importante renovarse para estar a la moda”. Su reciente participación en las Jornadas Profesionales de la Moda, mostrando sus productos en chales, vestidos y chalecos sobre la pasarela, no le dio vértigo. “Estoy muy contenta con esta experiencia porque llevo luchando para que el calado tenga la relevancia debida, como la tiene la pintura”.

José Javier González
Desde que era un estudiante de Arquitectura, al joven lagunero José Javier González, artesano del diseño y el reciclaje, le entusiasmaba trabajar con las manos y convertir las maquetas en realidades. Esta pasión, unida a su “obsesión por dar una segunda vida a las cosas que se van a tirar”, dio fruto en 2010 a la marca Redisain. “De un hobby creé mi empresa tras ganar el tercer premio como mejor emprendedor por la Fundación Emprende Universidad de La Laguna”.

Bolsos hechos con lonas publicitarias, tambores de secadoras convertidos en lámpara son algunas de sus producciones, a lo que hay que añadir el diseño de interiores desde el reciclaje. Su apuesta innovadora es constante, no solo en nuevos productos sino en su elaboración.
“Queremos que ahora la gente participe en el diseño. Esto tiene más valor para el cliente que un simple objeto de consumo”, explica José Javier, que combina el entusiasmo y la creatividad con el trabajo constante y su presencia en las redes sociales.