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Ashotel alerta de una “paralización absoluta” en Canarias si el TC da la razón al Estado con la ley turística

   

EUROPA PRESS | Santa Cruz de Tenerife

El presidente de Ashotel, Jorge Marichal, ha alertado este miércoles del riesgo de una “paralización absoluta” del turismo en Canarias si el Tribunal Constitucional da la razón al Estado en el recurso sobre la ley turística, que ha motivado la suspensión de la construcción de hoteles de cinco estrellas de nueva planta.

En su opinión, la admisión a trámite ha provocado un “efecto perverso y contrario” al fin que perseguían algunos empresarios turísticos de Gran Canaria y el Cabildo, a quienes la “imprescindible renovación” de la planta obsoleta “les genera urticaria”.

Según Marichal, durante al menos cinco meses no se podrá presentar ningún proyecto de ninguna categoría para la construcción de nueva planta hotelera y extrahotelera en Canarias, lo que a su juicio, “es una situación nefasta para el destino”.

El presidente de Ashotel no entiende como “se tiran piedras contra el propio tejado” en una Comunidad Autónoma que tiene un 34 por ciento de paro ya que se “cercenan” las esperanzas de miles de canarios que tenían opciones de recuperar su empleo en el sector de la construcción.

“Cada día que pasa en medio de esta disparatada situación coge peso la inseguridad jurídica en nuestras islas para aquellos inversores que apuestan por establecimientos que promueven altos estándares”, ha indicado.

Por ello, pide al Gobierno central que rectifique y retire el recurso, “o al menos, levante la suspensión cautelar”, ya que Canarias no debe “despistarse” en una “absurda guerra” debido a que hay muchos destinos competidores.

PÉRDIDA DE RENTABILIDAD

“Qué grave error cometeríamos si cerramos los ojos ante la evidencia y metemos en el mercado nuevas camas mientras dejamos morir las más antiguas. Así, en pocos años, lo que tendremos es una sobreoferta de viejas camas y a unos precios bajos que nos conducirá a la pérdida de rentabilidad y a la muerte de nuestros negocios”, explica.

En esa línea, insiste en que no se actúe de forma “suicida” como ocurrió en 2001, cuando una mala tramitación de la primera moratoria turística produjo una “avalancha” de solicitudes de licencias de camas que distorsionaron los precios.

“Si queremos seguir viviendo del turismo tenemos que cuidarlo muy bien. El archipiélago no puede competir en precios con otros destinos más baratos, pero sí lo podemos hacer en calidad, y de ello tenemos que convencer a los turistas, de que merece la pena pagar un poco más para venir a Canarias”, ha indicado.