X
lunes mineral>

Asignaturas turísticas – Por Salvador García Llanos

   

El secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, CEHAT, Ramón Estalella, quien conoce bien la realidad turística canaria no en vano estuvo vinculado a organizaciones del sector durante muchos años, ha declarado que la hostelería española sigue sin aprobar algunas asignaturas. Y detalla tres: acabar con la estacionalidad, mejorar la comercialización mediante nuevas fórmulas y poner en marcha actuaciones caracterizadas por el estímulo y la eficacia en el ámbito de la formación y los recursos humanos.

El presidente de esta misma organización, Joan Molas, da un paso más y señala que la innovación y la oferta ilegal o clandestina son dos prioridades a las que hacer frente sin reservas, si es que de verdad se quiere hacer más competitivo un sector que está registrando unos porcentajes productivos excelentes.

Habrá quien discuta si es positivo o no hacer estas valoraciones en plena bonanza, aunque lo cierto es que algunos de estos problemas son un clásico, si se nos permite la expresión: se viene hablando de ellos desde hace mucho tiempo, y como se han reiterado declaraciones de este tenor y sin dudar de que se habrán tomado algunas iniciativas, lo cierto es que los dirigentes empresariales turísticos los siguen colocando en el debe.

Claro que éstos asocian la desestacionalización a bonificaciones fiscales, anteponiéndolas incluso a la captación de nuevos mercados para cubrir los vacíos de la denominada temporada baja. Por lo que se ve, no han terminado de convencer a las autoridades ministeriales, de ahí que se planteen este objetivo, acabar con la estacionalidad, a corto o medio plazo.

Se incide también en la formación. Estalella se queja: faltan profesionales. Y considera que el problema estriba en que el empleado formado cobra más y no se puede, en su opinión, “abonar salarios elevados por los costes tan restringidos de las empresas para ser rentables ya que la mayoría tiene que vender por precio”. Una vuelta de tuerca por su parte: si sigue existiendo un déficit de formación -parece que en las grandes cadenas, no tanto- y la precariedad en el empleo es un factor predominante, “se debería formar al personal sin que implicase un aumento salarial, por lo que se debería de incentivar de otra forma”. Pues ya deberían estar aplicándose los dirigentes empresariales en la aplicación de medidas para generar, en cantidad y en calidad, una mano de obra que se corresponda con la indiscutible importancia que el sector tiene en la productividad económica del país.

De no hacerlo, se prolongarán los problemas. Seguirá existiendo el mismo déficit. Se hará palpable la obsolescencia en los métodos y fórmulas de comercialización. La prestación de servicios continuará siendo insatisfactoria para una clientela cada vez más exigente. No basta conformarse con que seguirán viniendo turistas, pase lo que pase. Con asignaturas pendientes y prioridades aceptadas, no hay otra opción que poner manos a la obra.