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Bulos – Por Jorge Bethencourt

   

Tenemos tanta prisa que ya ni se manipula decentemente. A la hora de fabricar un rumor no importa que tenga una irreparable cojera de realidad porque, desgraciadamente, los medios son capaces de publicar cualquier cosa sin necesidad de que sea necesariamente cierta.

Sólo necesitan que tenga actualidad y una pequeña apariencia de ser verosímil. Ahí tenemos, por ejemplo, la plataforma petrolífera que llegó al puerto de Santa Cruz seguida de una oleada de comentarios del tipo: “Ahí lo tienes, una plataforma con 130 tripulantes que se van a quedar en hoteles de Santa Cruz”… “La van a reparar aquí porque es mejor que en Las Palmas”… O sea, una manera de decir lo que nos estamos perdiendo por decir que no a las prospecciones de petróleo. Todo eso después de la noticia de que se había encontrado un yacimiento en la zona marroquí, publicada a bombo y platillo.

La realidad es que no se encontró petróleo en un yacimiento aprovechable. La noticia es, pues, incierta. O sea, falsa. Y la plataforma tampoco vino con 130 tripulantes sino con 13, que son algunos menos. Y no está en Las Palmas porque casualmente no tenían sitio. Estaba en Arinaga y el viento casi se la lleva, así que decidieron mandarse a mudar. No es la única que vendrá a nuestro puerto porque esperan como una decena en los próximos meses.

Es asombroso cómo los rumores sobre falsedades son capaces de circular sin ningún problema por ámbitos de personas que se suponen bien informadas. Y más curioso todavía como hemos perdido la capacidad para poner en remojo las nuevas informaciones, hasta que podamos verificar que son ciertas.

Antes, en la prensa, se pedía a los redactores tres fuentes de información distintas para apoyar la veracidad de una noticia. Pero las fuentes ya no se llevan. No hay tiempo. Si alguien cuenta algo -aunque sea más falso que Judas- se va a publicar con toda seguridad, sobre todo si es escandaloso y negativo. No hace falta romperse la cabeza elaborando la arquitectura de una mentira disfrazada de verdad. Se busca un medio y se vierte la basura. Seguro que alguien la va a comprar. Dicen que hay que tener la mente abierta. Nosotros la tenemos tan abierta que por el agujero se nos cayó el cerebro.