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In Competencia – Por Jorge Bethencourt

   

El pacto de Gobierno de Canarias envió un paquete de regalo al Cabildo y la patronal de Gran Canaria con una foto dedicada de José Manuel Soria. Lo que antes era un debate interno sobre fabricar hoteles de cuatro estrellas, que estaba condicionado a la rehabilitación de la planta obsoleta, ahora se ha convertido en un pulso político Canarias/Madrid. Un ambiente tóxico en el que es incapaz de crecer ningún acuerdo sensato. Gran Canaria lleva un retraso de mil pares de narices en la transformación de suelo turístico en hoteles. Los tecnócratas se liaron tanto en la discusión del Plan Insular de Ordenación del Territorio (PIOT) de la isla que tardaron como una década en aprobarlo. Y mientras la burocracia se afanaba haciendo rayas -en el papel- el resto de las islas se puso a construir hoteles. El camino que había tomado Bravo de Laguna era más adecuado. El presidente del Cabildo de Gran Canaria quería hacer un cambio desde dentro en la nueva moratoria canaria apelando a la necesidad de la autonomía insular. Pero el recurso del ministro de Turismo al Constitucional (que de entrada ha suspendido cautelarmente la ley canaria) lo ha transformado en un conflicto de competencias. Perdemos el tiempo. La situación del turismo es excepcional. La inestabilidad social de países del Mediterráneo nos ha beneficiado. Pero algún día las cosas volverán a la normalidad. Aquí al lado, en Marruecos, crece un futuro destino cercano a Europa, con un clima muy similar al nuestro y precios y costos de explotación mucho más bajos. Para mantener nuestro éxito debemos apostar por competir en calidad (porque en precios seguro que vamos a perder) por más servicios, por mejores instalaciones de ocio…O aprovechamos ahora para invertir en eso o acabaremos lamentándolo. La idea de hoteles de cinco estrellas significa que alguien se las está viendo venir. Pero esa es una decisión empresarial. Gran Canaria es muy dueña de apostar por hoteles de cuatro o de tres estrellas. O por llenarse de pensiones. Debiera ser una decisión libre. Por otra parte, la nueva intervención del Gobierno y del Cabildo diciendo cómo se tienen que hacer las cosas es alucinante. Deciden en cuánto suelo se puede construir. Y en dónde. Pero además ahora quieren decidir cómo debe ser el negocio. Y los empresarios, abobados, les aplauden. Ver para creer.

www.jorgebethencourt.es | @JLBethencourt