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¿Contra quién luchamos? – Por Rafa Lutzardo

   

Tras la muerte de Franco, el 20 de noviembre de 1975, Arias Navarro se mantuvo como presidente hasta el 1 de julio de 1976. El Rey, herencia del franquismo, elegirá para sucederle a un joven político reformista llamado Adolfo Suárez. Se inicia una nueva etapa de esperanza en la apertura de una nueva etapa de democracia y libertad en nuestro país. Y así sería finalmente: sólo tres años después del entierro de Caudillo en la basílica del Valle de los Caídos, los españoles aprobaron en referéndum una nueva Constitución democrática. Treinta y cinco años de democracia en España han servido para saber la cantidad de corruptos que se han aprovechados y beneficiado de ella. Una democracia “ordeñada” por aquellos políticos y personal de confianza que un día prestaron juramento de lealtad al Rey, la constitución y al pueblo soberano. Curiosamente, y tras los primeros años de democracia en España, la excusa fue la huella que había dejado la dictadura franquista, ante y después de la guerra civil española. La memoria silenciada; el intento de cambiar la historia de España y la desaparición de todo aquello que estuviera relacionado con el dictador. Una propaganda mediática de la izquierda que costó millones de euros al pueblo español y de paso, vender a la nueva generación una historia que muchos de ellos no conocieron, pero si hacerles ver que los nuevos hombres llamados demócratas, eran los buenos y los salvadores de un país, que con el transcurso de los años se ha ido debilitando y perdiendo la confianza en el voto democrático en las urnas, motivado ante tantos “saqueadores” y corruptos que este país ha tenido en los últimos años. Tampoco quedan exentos los sindicatos mayoritarios representados por Ignacio Toxos y Cándido Méndez; fuerzas sindicales que presumen defender los derechos de las clases trabajadoras; inflando sus estómagos con suculentas y copiosas comidas, mariscos y excelentes vinos Rivera del Duero o reservas de Riojas, como ocurrió en Andalucía en el caso de la desaparición o secuestro de los mil millones de euros que estaban destinados a la formación profesional. Por si fuera poco, también la Corona se convierte en un “bulto” sospechoso, motivado por el escándalo caso Nóos, también conocido como Operación Babel como caso Urdangarín. Muerto el dictador: ¿contra quién luchamos ahora?. Tocqueville decía que la democracia es algo más que un sistema de gobierno, es una forma de vida, un estado de la sociedad. Como dice Fernando Vallespín (El País), “si esto es así, nuestra democracia, amurallada (las verjas de Ceuta), solipsista, encerrada en egoísmos nacionales, expresa una forma de vida poco edificante; refleja una sociedad acobardada y sin ambiciones ni utopías”.