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El edificio España – Por Rafael Torres

   

El Edificio España está por dentro como el país del que toma el nombre: desmantelado. Como con la propia España, la especulación acabó con él, con la vida que bullía en su interior, con sus ascensores confortables y veloces, con su hotel, con sus tiendas, con sus apartamentos y hasta con la piscina y con el bar de la azotea. Ahora lo quiere comprar un chino, el chino más rico de China, por dos perras gordas. El influjo de la escuela de Chicago en la arquitectura de los edificios de la Gran Vía madrileña acaricia la mole del Edificio España. Otras influencias de Chicago, mucho menos recomendables, penden sobre su futuro. Queda la cáscara, y dentro, en lo que hoy es fruto vano, puede meterse cualquier cosa. Sitio hay. Un documental inédito sobre ese descomunal vacío, que no pudo estrenarse y verse en su día merced al veto impuesto por el banco que ostenta su propiedad, se estrena hoy en dos pequeñas salas de Madrid. No queda nada dentro del Edificio España, pero puede uno figurárselo todo. Aparecen obreros trabajando, demoliendo el bello interior años 50 del inmueble, derribando tabiques, perforando forjados. Así, exento, diáfano, a huevo para cualquier uso o menester, se lo llevará el rico más rico de China, o, si no se estira un poco en su leonina oferta, doscientos y pico míseros millones de pesetas, alguno de los fondos de México y Brasil que, al parecer, también están interesados en hacerse con el majestuoso despojo. A España, por no quedarle, ya no le queda ni el Edificio España. Está, como él, desmantelada. Imposible transitar por su vacío: a la pobre niña de Treviño, Burgos, se le negó la ambulancia de Vitoria que habría salvado su vida. Que fuera una de Burgos, mucho más distante, les dijeron a los padres. No hay pasillos, ni ascensores, ni escaleras, ni humanidad. El Edificio España se lo lleva un chino, o un mexicano, o un brasileño, y, pese a la sentencia judicial contra la privatización de la Sanidad Pública, algunos hospitales de Madrid podrían acabar en manos de esos fondos británicos que hoy huronean a la caza. El Edificio España, vaciado, se va de España. Se lo llevan y dejan su espectro. La Torre de Madrid, que está al lado, tiembla.