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El futuro de las bodegas canarias – Por Hugo Luengo

   

En septiembre del 2013, con motivo de su visita a Tenerife, el Comisario Europeo de Agricultura, Mr. Dacian Ciolos, nos decía a los bodegueros canarios por qué no aprovechar el turismo de las Islas, para desarrollar nuestras bodegas en el enoturismo, a la manera que lo viene haciendo toda la enología europea. Procede nuestro comisario de Rumanía, país de amplia tradición vitivinícola, hoy en plena expansión. Tiene importancia la referencia, porque pone el acento en una de los objetivos a alcanzar por nuestras bodegas. El debate que subyace, y está en la polémica de estos días en los medios, es el conflicto entre dos modelos de desarrollo. Por simplificarlo, el que hemos llamado “modelo insular”, capitaneado por el Cabildo de Tenerife, y el que defendemos desde AVIBO, Asociación de Viticultores y Bodegueros Canarios, apoyado en la libre empresa y en el marco Regional de proyección y que llamaremos, “modelo regional”.

Hasta la fecha los esfuerzos realizados para acercar los modelos no han dado fruto. Para ilustrar a nuestros lectores sobre el tema ofrecemos nuestra opinión. Para ello, cada uno de los modelos ofrece soluciones distintas para los temas clave a resolver a la fecha.

El primero, consolidar el Régimen POSEI de la Unión Europea. El 20 de febrero del 2014, nos reunimos los presidentes de las 11 DOP de Canarias con el presidente don Paulino Rivero y el Consejero regional de Agricultura para comprometerlos con la ficha POSEI del vino y su financiación adicional. Nos prometieron asumir su solución. El Cabildo, fuera de su campo de competencia, nunca ha puesto interés en apoyar las soluciones. AVIBO pone el acento priorizando la viticultura, además de las bodegas y las ayudas a la exportación.

Segunda demanda, que también ofrecimos al presidente en la reunión anterior, resolver el “encaje jurídico-urbanístico de las Bodegas Canarias” para desarrollar las actividades y economías complementarias ligadas al turismo. Esto lo hacemos apoyados en la Ley de Medidas Urgentes del 2009, para ello ofrecimos una solución vía decreto autonómico, posible jurídicamente. No sabemos si también en términos políticos, por cuanto el Gobierno viene oponiéndose a todo desarrollo legislativo en la línea aperturista de la normativa Bolkenstein y la legislación de liberalización de servicios. El Cabildo, vía Fecai, tendría la oportunidad de demostrar si está a favor de nuestras bodegas. Para dar una idea a nuestros lectores de la importancia económica de estas actividades, las mismas pueden llegar a ser el 50% de la facturación, haciendo sinergia con el turismo. En toda la geografía mundial del vino es legal y se potencia. Un ejemplo, el Valle de Napa en California tiene 12 millones de turistas enológicos al año, tanto como toda Canarias.

Tercera demanda, también de coste cero, internacionalización del vino canario. Unas cifras para entenderlo. El mercado del vino DOP en Canarias es de unos 60 millones de botellas. Canarias está sobre el 12-15%, 7/8 millones de botellas. Potencialmente, la viticultura canaria puede llegar a moverse en producciones entre 10 y 30 millones de botellas. Sólo el comercio exterior puede llegar a resolver estos excesos de producción, ya que no es posible pensar que podamos darle salida, contra la cuota de mercado interior. El mercado exterior es el único que puede pagar nuestros vinos de segmento, por su singularidad, varietal y coste del producto. Pretender competir al interior bajando precios es un suicidio que sólo algunos pueden permitirse a costa de nuestros impuestos y que tiene escaso recorrido, dada la competencia de precios con los vinos nacionales.

Cuarta demanda, la reorganización interna del sector. El “modelo insular” del Cabildo se apoya en las actuales estructuras de los Consejos y nos oferta la unificación de los mismos con una gerencia común, pagada por el Cabildo. Propone diluir la DOP Islas Canarias, entre cada una de las islas. El Cabildo de Tenerife asumiría la dirección regional del vino. Nuestro “modelo regional” pone el acento en la empresa privada, viticultores y bodegueros, que se financiarían con sus propios ingresos. Proponemos un convenio de colaboración, en régimen voluntario para todas las DO, para gestionar conjuntamente, el sector del vino y ofrecer nuevos servicios capaces de generar nuevas economías. Pasar de una economía subsidiada a otra libre empresa. Coordinación horizontal, contra la vertical que propone el Cabildo.

A quien lea con atención este escrito no debe escapársele que las cuatro demandas están ligadas entre sí, son interdependientes. Refleja su solución la visión de dos modelos diferentes. Como señalaba en estos días un conocido articulista nacional: “Presenciamos los esfuerzos de una España parásita, por ahogar a una España nueva que se inicia”. Contra ello, creemos que es posible cooperar, sin renunciar a sobrevivir.

*PRESIDENTE DE AVIBO Y DE LA DOP ISLAS CANARIAS