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Hijos de divorciados mal avenidos – Por Miguel L. Tejera Jordán

   

Los españoles somos como los hijos de una pareja divorciada y mal avenida. Nuestros progenitores políticos -PP y PSOE- no nos quieren lo más mínimo. Sólo somos el pretexto para que ambos se tiren los trastos a la cabeza, desatendiendo las obligaciones que deberían regir su conducta hacia muchos más de 40 millones de hijos abandonados a su suerte, es decir, a la nuestra, que para nada resulta ser la suya. Hay parejas que se divorcian pero pactan pacíficamente sus respectivas responsabilidades hacia sus criaturas. Consensúan sus obligaciones y se reparten la responsabilidad de cuidar de los hijos. La mayoría, sin embargo, les utiliza como arma arrojadiza contra el otro cónyuge. PP y PSOE hacen lo mismo. No miran ni velan por los intereses de los ciudadanos, sino por los suyos propios. Se pasan el día a la greña, dentro y fuera de los parlamentos. Poniéndose a caldo de pota, a los pies de los caballos por cualquier razón o motivo. Cuando Zapatero era presidente del Gobierno y Rubalcaba su segundo, Mariano Rajoy no perdía ocasión de ponerles a caer de un burro, zurrándoles de lo lindo (tuviera razón o no en sus críticas, que no siempre eran realmente críticas, sino verdaderas operaciones de acoso y derribo). Ahora que está en el machito y a Rubalcaba le salen verodes en las nalgas en la bancada de la oposición, se viran las tornas y es Rajoy quien recibe las patadas. No se ponen de acuerdo en nada, no confluyen en nada. Y claro, así nos va. Abandonaditos de la mano de Dios, pagando el pato de las ansias de poder de unos y otros. Sufragando el revanchismo histórico que enfrenta a la derecha y a la izquierda española desde tiempos inmemoriales. En este hogar patrio no se pacta nada por parte de quienes podrían y deberían hacerlo en interés de la comunidad. Los ciudadanos no pedimos que vayan por las calles agarraditos de la mano, como dos enamorados. Naturalmente que en política tiene que haber tensiones dialécticas, choques a veces frontales en la concepción que unos y otros tienen sobre la organización política de una sociedad. Pero hay cuestiones absolutamente vitales para el buen andar de una familia, aunque sea de una familia de divorciados. Los hijos merecen una educación estable y no leyes partidistas que cambian con el ministro de turno. Y lo mismo ocurre con la sanidad. Los niños tienen que ser llevados al pediatra. Y los padres deben ocuparse de lo que comen en los colegios. Tienen que mantenerles vestidos, limpitos y darles un techo bajo el que guarecerse, sin que el agua se escurra por entre las tejas y les caiga encima de las camas… PP y PSOE son un desastre para España. Los principales culpables de este ir por la vida sin rumbo, sin ton ni son, proa al marisco, cada vez más pobres, cada vez más desahuciados, cada vez más hazmerreír del mundo. Somos una caquita pinchada en un palo, una manada de borreguitos desnortados conducidos por los pastores más pendejos e inútiles que puedan encontrarse en esta “mesta” sin fin en que han convertido a la piel de toro.
Nunca jamás les votaré.
¡Váyanse al carajo todos!