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Un informe prueba la intervención de César Manrique en San Telmo

   
obras san telmo

Las vallas metálicas confirman el inminente inicio de las obras en el pintoresco paseo portuense. / DA

LUIS F. FEBLES | Puerto de la Cruz

El Departamento de Conservación de la Fundación César Manrique presentó recientemente un informe que confirma la huella del artista lanzaroteño en el portuense paseo de San Telmo, objeto de unas obras que contemplan el derribo del muro histórico y de la impronta del que fuera uno de los artistas más universales del Archipiélago. La plataforma Maresía, defensora de la protección de este enclave, aporta un segundo informe que refuerza la lucha por la conservación de un entorno marcado por Manrique.

Así, tras el estudio realizado por el historiador Nicolás González Lemus en el que se incluían pruebas para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) al paseo de San Telmo y evitar su derrumbe, la Fundación suma unos datos clave en este polémico proceso de actuaciones previstas en la zona.

Partiendo de la base de la datación del muro histórico, construido en 1767, en el año 1976 se inician las obras de regeneración del paseo, que conecta el casco antiguo con la instalación del Lago de Martiánez. Según el expediente, las acciones acometidas en la antigua vía de comunicación con este complejo turístico contó con la colaboración del escultor y pintor.

Como segunda prueba destaca la existencia de elementos propios de su lenguaje expresivo reconocibles en el mobiliario urbano, como el empleo de cantos rodados en los bordes perimetrales del paseo y en las escalinatas, además de en la ornamentación, soluciones que también empleó en su obra de Playa Jardín: los bancos de mampostería a modo de grandes maceteros, parterres pintados de blanco y la escalinata de piedra y cantos rodados. Por lo tanto, tomando como referencia el informe de esta institución, se aportan argumentos sobre la participación de Manrique en la remodelación del paseo en 1976 donde se le atribuyen elementos del mobiliario.

El objetivo sigue siendo la protección de este emblemático rincón, y para ello, una forma de detener las obras de demolición del muro es su declaración BIC, aunque las vallas de protección ya están colocadas en este espacio a la espera del inicio de las actuaciones.
En este valioso documento, solicitado por Maresía, la Fundación César Manrique considera que por la vinculación histórica del artista a la ciudad y la continuidad urbanística del paseo con la ermita del mismo nombre y con el Complejo de Costa Martiánez, “su huella existente, tenga la amplitud que tenga, merecería ser preservada en la rehabilitación del paseo”.

El muro y su valor histórico real


Nicolás González Lemus
ha aportado también nuevas pruebas para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) al paseo de San Telmo, una catalogación que evitaría su derrumbe, previsto en el proyecto de mejora y acondicionamiento del Cabildo de Tenerife. En lo referente al muro, que también será demolido, Lemus evidencia que “es histórico y como tal, se debe rehabilitar, no eliminar o destruir, dado que fue edificado en 1767”, una afirmación que se basa en fuentes escritas primarias y secundarias, sobre todo en estas últimas, ya que las primeras fueron destruidas en el incendio del archivo local en 1925.

Entre las pruebas, cita los testimonios de Fernando Gómez y Alfredo Díaz, miembros de la Fundación César Manrique, así como del aparejador de las obras Elías Fernández del Castillo.