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El interés general y olé – Por Jorge Bethencourt

   

La ministra de Fomento ha estado por Canarias como Alfonso XIII, paseando su fina estampa por la estepa insular. Condescendientemente. En su estela queda, como frase lapidaria, esa de que los canarios tenemos que ocuparnos de nuestras propias carreteras. O sea que con tu pan te lo comas. Y es que las carreteras canarias no son de interés general. Yo pensé que eso de general iba por Franco, pero en realidad se refiere a que no son de interés peninsular. Las carreteras de Cáceres, por ejemplo, sí son de interés general. Porque si vas de Madrid a Cádiz puedes pasar por ellas, aunque te estarías pegando un desvío importante. Todas las carreteras peninsulares son de interés peninsular; es decir, general. Mientras que las carreteras de las islas son sólo del interés de los insulares.

El Gobierno se está gastando una pasta gansa en las redes de alta velocidad peninsular. Y en la red de ferrocarriles. Y en la de carreteras. Miles de millones a lo largo de estos últimos años. Como Canarias no es de interés peninsular -es decir, general- por aquí no se han tendido las traviesas de una red de ferrocarriles y nuestro único sistema de transporte es el coche o la guagua. Cuando la ministra de Fomento se pone a recordarnos las subvenciones al transporte de viajeros (300 millones) o los 50 millones que nos dan para el piche de las carreteras a uno se le sube la bilirrubina pensando en los miles de millones de su ministerio que están yendo este año a Galicia (1.353 millones) a Castilla-León (1.399) o Madrid (909). O los 2.400 millones que se van a destinar para rescatar una decena de autopistas de peaje (que son carreteras peninsulares privadas y por tanto de interés general) que no han sido un buen negocio por la sencilla razón de que los ciudadanos peninsulares tienen a su disposición trenes de cercanías, redes de alta velocidad y aeropuertos, así que para que puñetas van a pagar un peaje por ir en carretera.

La mejor prueba de su conocimiento del medio es que si hacemos caso de lo que nos ha dicho la ministra -que ya podemos sin el certificado de residencia- existe un cien por ciento de posibilidades de que nos quedemos colgados en el aeropuerto. Existe una realidad en la que vivimos los insulares. Y luego otra, en la que viven ellos. En general. mar que, en efecto, la judicatura canaria tiene motivos para la celebración. Por el qué, por el quién, y también por el cómo.