X
da2 > yo, tú, ella

Isabel Martínez: “El color es la mejor terapia”

   
<
>

VERÓNICA MARTÍN | Santa Cruz
REPORTAJE FOTOGRÁFICO: SERGIO MÉNDEZ

Isabel adora el color. Es de esas personas que no tiene en su armario prendas básicas de colores lisos. Es, además, una valiente. En julio del año pasado -en el momento más negro de la crisis- se vio sin trabajo y decidió apostar todo por crear su propio futuro (y presente). La tienda Hall en la santacrucera calle de El Pilar es un negocio lleno de color que ha logrado hacerse una clientela fiel. Quizá la clave esté en su voz dulce, su asesoramiento y en el entusiasmo que pone cada día.

-Siempre ha estado cerca de la moda y de la industria textil… ¿estaba predestinada a tener una empresa de este tipo?

“Toda mi trayectoria ha sido así. Una cosa ha ido enlazando a la otra. Siempre he vivido entre costuras -como el libro- porque mi padre era sastre de trajes de caballero y corbata. Se trataba de un negocio familiar pues antes fue de su padre y, antes, de su abuelo. Cuando cerró la sastrería en el centro de Albacete, mi madre -que era profesora- decidió abrir su tienda de moda…”.

-¿Creció entre percheros y probadores?

“Sí. Siempre. Mi hermana, además, fue modelo y médico. Es algo que ha estado en mi familia constantemente…”.

-No solo eso… también es usted muy deportista…

“Mi padre era también entrenador de fútbol y yo cogí todo eso porque cursé estudios de Educación Física, aunque mi verdadera vocación era Bellas Artes… de hecho, toda la decoración de la tienda la hemos hecho entre mi compañera y yo. Con respecto al deporte, toda mi vida he entrenado: desde los nueve años hacía gimnasia artística femenina y, luego, practiqué fútbol sala. Soy árbitro regional de esta disciplina y mi hermano es entrenador de fútbol femenino…”.

-¿Es muy forofa?

“Sí. Toda mi familia lo es. Somos de los que quedamos para ver el fútbol. Soy del Barcelona y, claro, del Albacete, aunque como la afición que he visto por el Tenerife, ninguna”.

-Inició su carrera como profesional de la moda en tiendas como Mango. Han salido muchas empresarias de este tipo de establecimientos, ¿por qué?

“Cuando empecé a estudiar comencé a trabajar en Mango en Albacete, de donde era muy buena clienta. Muchas empresarias han salido de ahí porque aprendes mucho. A mí me dio muy buenas experiencias y cuando me fui a Madrid a terminar mis estudios volví a trabajar en la misma cadena. Ahí me di cuenta de que me gustaba la moda. Con el contacto con el público soy la mujer más feliz del mundo. Conoces mucha gente, te das cuenta de cómo te agradecen que les des consejos… llega un momento en que hay clientas que ya forman parte de mi día a día”.

“Cuando vives fascinado por lo que haces, es más fácil tener un negocio de este tipo. Todo se ve reflejado”

-¿Ha aunado sus dos vocaciones? ¿Cree que el deporte es ya una moda?

“Hay algo que se ha dado la vuelta. Ahora, la gente se cuida más tanto por el culto al cuerpo como por llevar un estilo de vida saludable. Pero, ahora, ocurre que el mayor se cuida más pero el niño, menos, y eso es un problema. Se ve claramente en la escuela donde, por mucho que se hable de la dieta, el niño es cada vez más sedentario. Es raro que los escolares se apunten voluntariamente a un deporte por vocación sino porque sus padres necesitan dejarlos en actividades extraescolares. Antes los niños jugaban mucho en la calle y ahora eso no existe”.

-¿Se considera una valiente por abrir un negocio en plena crisis?

“Realmente, toda mi vida he tenido claro que quería montar un negocio. En Madrid, mientras trabajaba, seguía en Mango y me gustaba. Me daba muchas satisfacciones como que gente como Paloma Segrelles preguntara por mí para atenderla. Cuando vine a Canarias, me preparé mi oposición a profesora y la aprobé, pero soy de esas que no tiene plaza. Entonces, tras casi un año y medio encerrada estudiando, quise volver a trabajar y lo hice en las tiendas Custo…”.

-Pero… vino la crisis y cerraron…

“Siempre me han gustado las tiendas multimarcas. Tenía claro que algún día tendría mi propio negocio y cuando nos dijeron que cerraban, empecé a estudiar realmente bien el hecho de montar mi propio negocio debido a las circunstancias. También me motivaba mucho que las clientas de Custo me pedían que abriera tienda. Custo cerró en mayo y en julio ya abrí yo. Hablé con ellos y soy ahora su punto de venta junto a otras marcas y diseñadores canarios”.

“En Tenerife, a partir de los 30 años, la gente no es muy atrevida vistiendo. Les gusta la moda y la siguen, pero no se atreven”

-¿Cómo se ha sentido como empresaria?

“Estoy muy satisfecha por el paso que he dado. Lo más importante es ser organizado y tener las ideas muy claras con respecto a tu proyecto. Cuando vives fascinado con lo que haces, es más fácil. Yo vengo todos los días feliz al trabajo. Estoy contenta y todo eso se plasma en el día a día. Es verdad que es complicado porque abrir una tienda cada día supone un gasto y hay meses complicados que lo pasas mal, pero se va compensando”.

-¿Cuál es la clave de un negocio de este tipo?

“Lo más importante es la fidelización de clientes. Cuando trabajé en el Sur no es lo mismo, atiendes a personas que no vuelves a ver. El turista ruso, por ejemplo, no quiere ni que le saludes. Se dejan miles de euros pero el trato no es muy agradable. En mi tienda doy un asesoramiento integral y he apostado por firmas españolas y canarias”.

-¿Qué opina del diseño canario?

“Apuesto por el diseño canario porque tiene una gran calidad. Mucho mayor de lo que se cree. Además, tener cerca a la diseñadora hace que se pueda intercambiar ideas con ella y darle opciones para que cambie sus colecciones en función de los gustos de los clientes. Con ellas tienes la posibilidad de ponerte en contacto para hacer los cambios que el público quiere y estás diseñando sin parar. Lo difícil de la moda canaria no es su calidad, sino que tengan puntos de ventas. Por eso, yo tengo diseño canario en mi tienda: es una ayuda mutua, para que puedan vender su producto, las tiendas también tienen que darles una oportunidad. Hay que pensar que en Canarias tenemos proyectos como los zapatos Pisaverde que son Premio Nacional de Artesanía y que tienen mucho valor. Cuando los conocí, me fascinaron y hacía tiempo que no me quedaba así con un producto”.

-¿Qué diseñadores canarios se pueden encontrar en Hall?

“Tenemos desde Anamayadesing, Loletta bolsos, Locaplaya, Coqueta complementos, Roselinde… hasta a otras que son diseñadoras a pequeña escala, más artesanas que otra cosa, que hacen a mano cosas maravillosas. Tengo ocho diseñadoras de Tenerife y también traigo la firma Wild de camisetas”.

-Una cosa que le caracteriza es el color, ¿es esencial en su vida?

“Esta es la tienda de la alegría. me lo dice todo el mundo. El color es el motor principal de mi vida y de este negocio. En mi armario solo hay color y estampados a pesar de haber nacido en un sitio tan frío como Albacete”.

-Pero… ¿la gente de Tenerife se atreve con tanto color?

“Lo que veo es que en Santa Cruz de Tenerife, la gente a partir de 30 años son muy clásicos, no son atrevidos… les gusta la moda y siguen las tendencias pero por la calle es poco atrevida. No creo que aprecien las firmas que hacen algo diferente sino que lo ven como algo que no se pondrían…”.

-¿El color favorece o nada como un elegante negro?

“No hay nada como el color. Es fundamental para el estado de ánimo de las personas. Aunque esté nublado, si usas color vas a ver el día de otra manera. Lo recomiendo al cien por cien para todo el mundo, es la mejor terapia. Si el día está lluvioso o triste, ¡ponte un color!”.