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Jesús Núñez Villaverde: “Cualquier acción exterior de España debe contemplar la posición de Canarias”

   
Economista y militar retirado, Jesús Núñez Villaverde

El economista y militar retirado, Jesús Núñez Villaverde. | DA

JOSÉ LUIS CÁMARA | Santa Cruz de Tenerife

Economista y militar retirado, Jesús Núñez Villaverde es especialista en temas de seguridad, construcción de la paz y prevención de conflictos, con especial atención al mundo árabe-musulmán. Consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en el ámbito de la construcción de la paz y la prevención de conflictos violentos, actualmente es codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria. Este organismo asesora, entre otros, al Gobierno español y la UE en materia de seguridad. El DIARIO ha contactado con él para analizar las consecuencias que puede suponer para Canarias la acción exterior española, especialmente en el Magreb y el Sahel.

-¿Cuáles son las líneas de trabajo y acción del instituto?

“En los 14 años de recorrido del instituto las dos líneas fundamentales de actuación han sido, por un lado, la construcción de la paz y la prevención de conflictos violentos; y, por otro, la acción humanitaria, como uno de los instrumentos de respuesta ante catástrofes naturales o situaciones de conflicto violento en las que hay víctimas y gente expuesta a amenazas y riesgo”.

-¿Sobre qué países sitúan en estos momentos el foco de sus análisis y actuaciones?

“Nos gustaría poder ser preventivos y prospectivos, y dominar nuestra propia agenda, pero la realidad es que son los hechos los que nos obligan a ir variando según van cambiando los problemas. Así, cuando ocurrió el tsunami en el sudeste asiático o cuando se produce el tifón en Filipinas tuvimos que centrarnos en esas situaciones, lo mismo que cuando se producen las oleadas de refugiados y desplazados en países como República Centroafricana, Congo o Colombia. En términos de conflicto, hoy en día, Ucrania constituye uno de nuestros principales focos de atención, sin olvidar otros de largo recorrido, como el Sáhara Occidental, el conflicto árabe-israelí o todos aquellos que, de un modo u otro, afectan a la seguridad de España, como los que ocurren en el Magreb y el Sahel”.

-Siempre se ha dicho que Canarias ocupa un lugar geoestratégico muy importante, especialmente en estos momentos, por su cercanía con los graves conflictos que se están produciendo en algunos países del África subsahariana y sus vinculaciones con el narcotráfico, el crimen organizado o la inmigración irregular. ¿No es así?

“Obviamente, Canarias ocupa una posición muy especial desde el punto de vista geopolítico. Por un lado, es lugar de paso obligado para las rutas norte-sur que van desde Europa al Cabo de Buena Esperanza; por otro, es la puerta de entrada y salida hacia el desierto del Sáhara, que conecta con Oriente Medio y Próximo; y es también un territorio de avanzadilla de la Península Ibérica para todo lo que afecta a España y, de forma más concreta, a Canarias. Por eso, todo lo que ocurre en sus zonas de vecindad, como el Magreb y el Sahel, puede plantearse como plataforma avanzada de mayor riesgo o vulnerabilidad ante acontecimientos que se produzcan en estas regiones”.

-Sin embargo, todos los mensajes que llegan desde el Ejército y los ministerios del Interior y de Asuntos Exteriores son tranquilizadores. ¿Realmente hay que estar preocupados?

“No podemos perder de vista que España y Canarias gozan de una estabilidad estructural y unos niveles de desarrollo que son envidiados por la mayor parte de la población del planeta. Tenemos que tener eso en perspectiva, para saber que en ningún caso estamos sufriendo las consecuencias del subdesarrollo que padecen otras regiones, ni estamos ante situaciones de amenaza inminente que pongan en peligro la seguridad de las personas que viven en nuestro territorio. Otra cosa es que vivimos en un mundo globalizado, y todo lo que ocurra en el planeta nos afecta, y Canarias ocupa una posición muy especial que debe ser tenida en cuenta siempre. Cualquier cálculo de la acción exterior de un estado como el español debe contemplar la situación de Canarias, para desde ahí proyectar presencia e intentar que la seguridad se mantenga y esté garantizada”.

-¿Eso implicaría mayor presencia militar en las Islas?

“Seguridad no significa sólo despliegue de medios militares, porque la seguridad también tiene mucho que ver con la seguridad energética, alimentaria, económica, etc, y en todos estos aspectos Canarias también es relevante”.

-Muchos de esos conflictos bélicos que se producen en la zona del Sahel están asociados al crimen organizado, que tampoco es ajeno a Canarias, como así lo demuestran los informes de Europol (Policía Europea) o las operaciones internacionales contra el narcotráfico y la trata de personas…

“En estos momentos hay un triángulo temático muy preocupante, que es el terrorismo internacional, fundamentalmente yihadista; los comercios ilícitos, como el narcotráfico y la trata de personas; y el crimen organizado. Hablamos de grupos que actúan a nivel global, con una capacidad de acción que en muchos casos supera las capacidades de respuesta de los instrumentos militares y policiales clásicos, y obviamente Canarias está en medio de todos esos circuitos, expuesta a las consecuencias negativas que eso pueda tener. Pero, evidentemente, se trata de potenciar las capacidades militares y no militares para hacer frente a ese tipo de riesgos y amenazas. En ese sentido, hay que recordar que formamos parte de una Alianza Atlántica, la OTAN, y a la Unión Europea, que da a España más capacidad para responder de forma multidimensional a ese tipo de problemas”.

- Usted es consultor del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en el ámbito de la construcción de la paz y la prevención de conflictos violentos, y especialista en temas de acción humanitaria. ¿En qué medida están afectando a la acción exterior española los recortes presupuestarios?

“Le afecta de manera drástica. Estamos hablando de un recorte de más del 60% en los fondos destinados a la cooperación al desarrollo y la ayuda humanitaria. En los últimos cuatro años prácticamente ha sido desmantelada la Agencia Española de Cooperación, a pesar de que el desarrollo económico, social y político de nuestros vecinos es un elemento fundamental para garantizar su desarrollo y seguridad, pero también nuestro desarrollo y seguridad. No podemos pensar que por poner más medios policiales y militares en el Mediterráneo o el Atlántico o vallas más altas en Ceuta y Melilla se va a resolver el problema, porque no se trata de problemas policiales o militares, sino sociales, políticos y económicos. Y si no se articulan mecanismos de promoción del desarrollo en esos países vecinos, lo que estaremos generando será mayor nivel de desigualdad y desesperación y, por tanto, un mayor efecto llamada y problemas para los que vivimos en la vecindad. El cambio necesario sería entender que, por egoísmo inteligente, necesitaríamos tener unos vecinos desarrollados y seguros, y tenemos muchos medios para promover ese desarrollo más allá de nuestras fronteras”.

-Pero si no se atajan a tiempo muchos de los problemas de esos vecinos, ¿podríamos volver a padecer las consecuencias en regiones como Canarias?

“Sin duda. Tenemos que entender que vivimos en un mundo globalizado, y que no podemos ponerle puertas al mar, porque lo que moviliza a esa población migrante para llegar a lo que ellos consideran como el paraíso, es su desesperación, su falta de expectativas para poder llevar una vida digna en sus lugares de origen. Y de su situación somos corresponsables, no sólo con las colonizaciones, sino en la actualidad, donde hay unas reglas comerciales claramente injustas, que discriminan a unos territorios y les impiden participar en los beneficios de un mundo que, por ejemplo, tiene alimentos para todos y los reparte desigualmente; y no asumir esa corresponsabilidad significa propiciar que esas personas traten de mejorar sus condiciones de vida a través de una peligrosa aventura que, equivocadamente, les solucionará sus problemas. Por eso, la cuestión no es poner vallas más altas o más patrullas navales para frenar la llegada de los cayucos y las pateras, sino saber cuál es nuestro nivel de compromiso en la promoción del desarrollo y de la seguridad de quienes nos rodean, porque eso les proporcionará a ellos una vida más digna y a nosotros un mayor nivel de desarrollo y seguridad”.