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La libertad tiroteada – Por Rafael Lutzardo

   

La Venezuela que actualmente lidera Nicolás Maduro, tras varias semanas de manifestaciones, revueltas y muertes en muchas de sus calles y avenidas en todos los estados del país, genera muchas dudas de cuál será su futuro. Para los países del resto del mundo ya no es un secreto que Venezuela atraviesa por uno de sus peores momentos desde que el líder del chavismo, Hugo Chávez, falleció. “Este es uno de los momentos más oscuros de la historia”, dice el político de 94 años de edad, Luis Miquilena, quien presidió la Asamblea Nacional Constituyente de 1999. “La inequidad generada por el manejo irresponsable de las políticas económicas de este gobierno, mal remedo del cubano, ha originado las protestas que son una respuesta al gran descontento popular”. Miquilena aseveró que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, sucesor del fallecido Hugo Chávez, ha destruido sistemáticamente el aparato económico del país que ha hecho pasar penurias a los venezolanos para conseguir alimentos. “Han pasado cosas nunca antes vistas en Venezuela, ciudadanos luchando para arrebatarse un pollo en los automercados”, explicó. Dicho esto, entiendo que la Venezuela actual carece del liderazgo, cosa que no reúne el presidente Nicolás Maduro, cuya dudosa nacionalidad se extiende por todo el país caribeño. De no ser así, la constitución venezolana deja bien claro en su artículo 227 que para ser elegido presidente de Venezuela se requiere ser venezolano o venezolana por nacimiento, no poseer otra nacionalidad, ser mayor de treinta años, de estado seglar y no estar sometido o sometida a condena. Sin embargo, el artículo 32 matiza que es venezolano “toda persona nacida en territorio extranjero de padre venezolano por naturalización o madre venezolana por naturalización, siempre que antes de cumplir 18 años de edad, establezca su residencia en el territorio de la República y antes de cumplir 25 años de edad declare su voluntad de acogerse a la nacionalidad venezolana”. Este es el chavismo que arremete con las armas contra las caceroladas que no aprueban el modelo político y económico de Nicolás Maduro. Otro ejemplo de la dictadura del Gobierno de la Octava Isla, ha sido impedir la marcha organizada en Caracas por las mujeres de la plataforma Mesa de la Unidad que tenía previsto llegar hasta el Ministerio de Alimentación para protestar por el desabastecimiento de productos básicos en los supermercados. Las calles de Caracas aparecieron cerradas con un gran dispositivo de la policía y de la Guardia Nacional que impidieron que centenares de manifestantes provistos de ollas y cucharas pudieran marchar por el centro de Caracas para protestar contra el Gobierno venezolano. El desabastecimiento es uno de los principales problemas que afronta el Gobierno venezolano, que admite que 28 de cada 100 productos no se encuentran ni tienen sustituto.