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Maruja Torres – Por Cristina Molina

   

Además de haber sido galardonada con diversos premios, goza con el sentir general de ser una de las mejores columnistas de este país. Pasado mañana este torbellino de mujer cumple 71 años. Las últimas semanas y los últimos días en Canarias han dejado unos periódicos plagados de opiniones de Paco de Lucía y de Leopoldo Panero. Mientras oía a Maruja el pasado lunes en Fuerteventura imaginé por un instante qué dirán los artículos y las columnas cuando fallezca. No es que la esté ya matando, pero cuando ese momento llegue no me sumaré a las condolencias y golpes de pecho por no haber valorado lo que teníamos en España hasta el momento en que desaparece. Especialmente lo digo como la generación que aún tiene el cascarón pegado y tiene la posibilidad de coexistir con grandes fuentes de inspiración. Después de muertos, todos son buenos. Lo cierto es que en vida, las personas como Maruja son un adversario para las personas que nos esforzamos en divulgar la política. Quienes, por norma, han satanizado y descalificado a casi toda la clase política han contribuido a dañar la imagen de la política. No es cierto que ese descrédito se lo hayan ganado solamente los políticos con su mala gestión y a veces delictiva. Además se le debe añadir el empeño de querer generalizar a todos los políticos. Dicen que las columnas de Maruja son frescas. Ella dice de su propia escritura que si puede poner “jarrón” no escribe “búcaro”. Es simpático porque yo desde que escribo me he vuelto una obsesa del diccionario, como si intentar ser sofisticada me hiciera parecer menos de la LOGSE. En cualquier caso, qué favor le hubiese hecho a la decencia buscando otras palabras el día que decidió insultar a determinados votantes y otras tantas polémicas que ha protagonizado. Con todo, es un privilegio que podamos contar con mujeres como Maruja, llena de virtudes e ideas. No todos pueden decir que han vivido “10 veces 7” contribuyendo a toda una sociedad.

@cristination_