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Petróleo y pesadez – Por Román Delgado

   

Fernando Ríos, hombre de confianza de Paulino Rivero y además, según se observa y a veces tanto molesta, ideólogo hiperactivo de las estrategias del Gobierno autonómico (con CC al timonel, que el socio PSOE nada pinta en esta singladura) en esto del petróleo que si sí o que si no en el fondo oceánico a poca distancia de las sufridas Fuerteventura y Lanzarote, al ladito de la vecina Marruecos, ayer y anteayer tuvo sus dos grandes días de gloria gracias a la noticia ajena, de las empresas británica Cairn Energy y angloturca Genel Energy, sobre el cierre y el abandono de la prospección petrolífera JM-1 (cerca de cabo Juby), la que éstas venían realizando desde enero en aguas atlánticas administradas por Marruecos junto a la mediana. Aquellas compañías, pese a los titulares que se sirvieron hace nada en Canarias en relación con ese mismo asunto, aseguraron anteayer que perforaron hasta los 3.711 metros de profundidad, un montón, y que sólo habían obtenido un aburrido premio: el muy malo petróleo pesado, lo que, para entendernos, no sirve de nada, o dicho en la jerga: “No es crudo comercial”. Crudo, sí, pero no del que lo pone fácil para acceder a eso que tanto gusta y se llama, también en la jerga, petrodólar. Y yo que ya creía, tras violentos titulares en la prensa local, que lo del crudo gemelo del oro ya estaba hecho. La noticia rectificadora, la de que Marruecos no halla en sus aguas marinas petróleo del bueno, nos ha tenido aturdidos entre anteayer y ayer, y ya no sé si es más por la farsa servida o por el ruido ensordecedor de los aplausos y las alegrías de Fernando Ríos. Tras el luto silencioso que produjo aquel tremendo titular en Canarias7 de hace unos días, que dejó a Rivero y al mismo Ríos más tristes que a un cernícalo sin lagartos a la vista, todo vuelve a la normalidad y la estrategia de racimo de CC se confirma como tremendamente útil, eficaz, hermosa e inmejorable: la única posible. Hace unos días, CC y el Ejecutivo autonómico, más algún que otro mandatario insular con mucha cuerda, se habían quedado con el trasero al aire. Ahora, cuando el alisio vuelve a soplar con intensidad propia del verano, los que pueden pillar un buen catarro desde la parte de atrás hasta sus adentros respiratorios son los integrantes de la banda de cornetas y tambores de Soria, que han visto cómo el petróleo se ha puesto pesado, el muy impertinente. Es lo que tiene no controlarlo todo. Por cierto, ¿y si ya nos dejan en paz, sin necesidad de que medie referendo?
@gromandelgadog