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Los plátanos de Canarias se libran de un hongo que ataca a esta fruta

   
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La sigatoka negra ataca sobre todo a la hoja de la planta reduciendo la capacidad de fotosíntesis. | DA

MARÍA FRESNO | Santa Cruz de Tenerife

Se llama sigatoka negra y es una de las enfermedades más dramáticas que afectan al plátano, causada por el hongo Mycosphaerella fijensis. Éste ataca a la hoja de la planta y el daño reside en que reduce la capacidad de la fotosíntesis afectando gravemente a la producción. Esta enfermedad se identificó inicialmente en 1963, sin embargo la organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO) ha tomado cartas en el asunto ya que este hongo está afectando a la mitad de los bananos enanos de medio mundo, unas 24 millones de hectáreas de este cultivo.

La buena noticia es que esta enfermedad no afecta al plátano de Canarias que, de momento, y dadas las condiciones climatológicas de las Islas está al margen de este hongo. Alicia Oroz, técnico de la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos (Asprocan) explicó que son varios los condicionantes que hacen que este hongo no haya llegado al Archipiélago. En primer lugar, precisamente el hecho de ser Islas y estar alejadas del territorio supone una “barrera física que nos aísla de la enfermedad”. En segundo lugar, las condiciones climatológicas de Canarias tampoco son las idóneas para favorecer la sigatoka negra. “Este hongo se propaga a través del agua y viento y sobrevive en altas temperaturas y de humedad extrema”.

En tercer y último lugar, Oroz explicó que, en Canarias, todas las plantas son autóctonas. Hijas de otras cultivadas en las Islas, con lo cual el riesgo de que entre el cultivo dañado es mínimo”. Por tanto, las plantaciones del Archipiélago, pueden estar tranquilas. No ocurre lo mismo con las americanas que, según los últimos informes de la FAO se lleva del 25% al 30% del costo de cada caja de plátanos.

Pero, ¿donde está el problema? La totalidad del sector bananero comercial del planeta depende de una variedad que no tiene semillas: el banano enano. El sector comercial adoptó esta variedad por su resistencia a una enfermedad que amenazaba al mundo bananero en los años sesenta. Hoy la historia se repite. Otra enfermedad de la planta, la sigatoka negra, recorre el planeta, y el banano enano carece de resistencia a ella, con lo cual, si una planta se ve afectada, todas lo estarán. Y esto es precisamente lo que está ocurriendo.

El sector solo puede defenderse fumigando las plantaciones con grandes cantidades de fungicidas, “lo cual tiene consecuencias sanitarias y financieras importantes, porque eleva los costes de producción”, declaró Oroz. Según la FAO, incluso, “se ha vinculado el uso de estos productos reacciones para la salud, como crecimiento retardado de los niños y abortos espontáneos”. Además, existen ya variedades de fungicidas que se han hecho resistente a este hongo.

De ahí que la división mixta FAO/OIEA de técnicas nucleares en la Agricultura y la Alimentación, este desarrollando mutaciones de banano resistentes al hongo. El proceso consiste en irradiar miles de plántulas con dosis de rayos gamma o rayos X que provocan mutaciones aleatorias. Hasta la fecha, se han desarrollado tres que parecen resistentes a la toxina de la sigatoka negra. De momento, el hongo sigue ahí, y Canarias salvada.