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Por una Bajada austera y digna – Por David Sanz

   

El debate está en la calle porque ya empieza a acercarse el año 2015, se ha constituido el Patronato y una fiesta de tales dimensiones no se puede organizar de hoy para mañana. Me refiero a las próximas Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen, que esta edición tendrán una connotación especial porque estarán bajo la perspectiva de alcanzar ese reconocimiento que se ha reactivado estos últimos años para que sea declarada patrimonio inmaterial de la humanidad por la Unesco. Algo que podría ser colateral, pero que quiero traer a esta pequeña tribuna porque optar a esta distinción supone que la fiesta prosiga profundizando en sus raíces de carácter popular, vivo y auténtico que la han caracterizado. Y creo que la crisis, por una vez, sirve para algo, puede hasta ser buena para que se reconduzca el efectismo de los grandes espectáculos para poner todo el acento en los actos más señeros de las Lustrales. Una Bajada que por necesidad va a tener que ser austera, aunque siempre existirá la tentación de los mandatarios municipales tiren del crédito para dejar su impronta y dejar las arcas municipales más tocadas de lo que están. Frente a esta falta de recursos económicos, lo que a nadie le cabe duda es de que el compromiso ciudadano no va a faltar.

Hay mucha gente que está sentada en su casa, en su trabajo, en la plaza, esperando que alguien le anime a contribuir para sacar adelante la fiesta. Esa es la labor que, principalmente, deberían de desempeñar los concejales que están al frente de los diferentes actos. Buscar recursos, sí, pero también tratar de movilizar a la sociedad para que participe activamente en la fiesta. Creo que a veces se corre el peligro de valorar excesivamente aquello por lo que se paga y no lo que se da gratuitamente, y en la Bajada de la Virgen, a mi juicio, debe primar el esfuerzo voluntario, altruista y comprometido con la sociedad. Que sea así no va a empañar la fiesta, todo lo contrario, la hará mucho más auténtica si cabe. Me consta que hay gente que está trabajando intensamente en este sentido y que está poniendo todas las ganas para que la Bajada de la Virgen no pierda ni una gota de esa savia que le ha dado singularidad. Solo desde esta clave conseguirá, entre otras cosas, el reconocimiento como patrimonio de la humanidad. La austeridad no está reñida con la imaginación, que siempre ha desbordado en este pueblo, ni con tener una fiesta digna.