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La productividad y tu marca – Por Antonio J. Padrón*

   

A menudo me encuentro gran cantidad de personas que nunca se han planteado la necesidad de definir sus fortalezas para potenciarlas y que mucho menos se han parado a pensar sobre sus debilidades para tratar de corregirlas. Un error muy común es el de todas aquellas personas (sobre todo jóvenes) que no son conscientes del poder de la información que tenemos hoy día ni de las herramientas que tienen a su alcance para mejorarse. Lamentablemente, suelo escucharles la frase “no se me da bien vender” pero la gran mayoría de ellos no saben que siempre, siempre, siempre hay que vender en la vida, y quien piense lo contrario está bastante equivocado. El personal branding no es nada nuevo, sin duda alguna cada vez más y en los últimos años con la ayuda de la tecnología se está indagando en la materia obteniendo grandes resultados y perfeccionando todo tipo de técnicas como por ejemplo los programas referentes a la medición de la reputación online para Internet. Hace bastante tiempo un conocido mío que es veterano empresario del norte de España me comentaba que es muy difícil encontrar en la actualidad una persona joven que en el trato diario le pidiera alguna cosa “por favor”. Al principio creía que me estaba tomando el pelo pero, sin embargo, y después de fijarme atentamente en días posteriores, comencé a darme cuenta de los pequeños detalles, detalles que siempre están ahí pero que sin embargo no los analizas en profundidad hasta que no te los cuentan pero que sin embargo los percibes día a día; ahí es donde debe comenzar tu marca personal. Cuando vamos a su establecimiento desde el primer día, todos sabemos que si nos tratan con rapidez, paciencia, respeto y por qué no decirlo “cierto cariño” volveremos a ese mismo lugar a comprar; nos vende su marca. O cuando vamos a asistir a una entrevista de trabajo (parece utopía en los tiempos que corren) tenemos que vender nuestra esencia, nuestro trabajo, nuestra forma de ser, en definitiva, nuestra marca, para tratar de convencer a la empresa de que somos nosotros lo que realmente necesita contratar en ese momento, lo ideal. Productividad. Si echamos una vista hacia el pasado, una de las principales consecuencias de todas las grandes crisis económicas a lo largo de la historia ha sido la concepción en los dos o tres años posteriores de un incremento de la productividad a nivel empresarial y personal de las poblaciones que lo han sufrido, cosa que está ya pasando en nuestro país. Definitivamente hay que diferenciarse, cada uno de nosotros necesita pararse a pensar qué puede hacer, dónde puede hacerlo y para quién puede hacerlo. Ahora todas y cada una de las empresas y personas nos encontramos en un mercado mucho más saturado y competitivo donde ser bueno no va a vale absolutamente de nada. Las empresas tienen que ser mucho más productivas y para ello requieren el trabajo de los profesionales más cualificados, por ello tenemos que tratar de ser los mejores.

*CONSULTOR DE MARKETING.
SOCIMENT
@AntonioJPadron